Balaceras y Punto Final

ImagenLos primeros días de 2008 un amigo periodista especializado en narco y seguridad visitó Jerez para realizar un reportaje sobre la masacre del 28 de diciembre de 2007.

Días después, al despedirnos le pedí su opinión o conclusiones sobre esa balacera; serio y cortante me contestó: no saben en la que se metieron, ya no volverá a ser igual.

Y en efecto, la vida en Jerez se modificó, el miedo y la desconfianza se acentuaron, pese a que durante largos periodos no ha habido violencia, las platicas, las precauciones, las fiestas cambiaron, a tres años de distancia las huellas psicológicas de aquel enfrentamiento siguen vigentes con el refuerzo que la reciente ola de violencia le brinda.

Aunque no eran ajenos al crimen, la capital zacatecana y su vecino Guadalupe no habían tenido incidentes delictivos a gran escala y de alto impacto como la balacera del pasado martes, mucho menos narcobloqueos.

Después de estos incidentes las cosas tampoco volverán a ser igual, y no porque vaya haber balazos cada rato, sino porque los miedos, rumores, quejas, reclamos se han unificado y tienen nuevos destinatarios.

Adicionalmente buena parte de la sociedad zacatecana se ha dividido en diversos grupos: los que creen que nada pasa y todos son hechos menores; y los que magnifican cualquier hecho creando y repartiendo rumores sin sentido ni sustento. Los que acusan al gobierno de estos problemas y los que lo defienden a ultranza. Nada peor para los zacatecanos que caer en cualquiera de los extremos.

Debemos reconocer que el enfrentamiento del martes viene a inaugurar una nueva etapa en el combate al crimen y la forma en que este opera; pero también debemos reconocer que los muertos no fueron por decenas como muchos mencionaron y como muchos más quisieran.

Claro que se debe exigir al gobierno paz y seguridad pero no hay que olvidar que las autoridades no son las que matan, secuestran o provocan balaceras, los malos no son ellos.

A estas alturas no debemos politizar la violencia con el argumento simplista de todo pasa y pasó por culpa del anterior gobierno o que todo es culpa del actual, la lucha contra el crimen, la inseguridad y violencia no distingue partidos ni preferencia electoral.

Sea cual sea el partido en el poder no podemos permitir que las autoridades se debiliten, en las propuestas, denuncias, solidaridad y crítica responsable están nuestras mejores armas para fortalecer al Estado.

Nada mejor para la delincuencia que un gobierno débil y una sociedad dividida y temerosa.

Que las cosas ya no sean como antes, representa también la oportunidad de que la sociedad se fortalezca, se organice y comunique mejor con su gobierno y sea más solidaria.

Los twitteros zacatecanos han puesto el ejemplo de organización, solidaridad y buena comunicación entre sí y con autoridades, el reto es extenderlo porque somos más los buenos.

Punto Final

Lamentablemente “no Hay Festival”.

Pablo Torres Corpus

Imagen 9 de febrero de 2011, El Alacrán 13 de febrero 2011

torrescorpus@hotmail.com

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“Pa´onde” y Punto Final

ImagenEl pasado 15 de diciembre luego de una balacera entre delincuentes y el Ejército sobre la carretera Jerez – Fresnillo, autoridades policíacas federales, estatales y militares montaron un mega convoy de al menos cuarenta unidades para el traslado del caído, detenidos y camionetas aseguradas.

Al llegar a la capital zacatecana varios vehículos de quienes veníamos de Fresnillo y Jerez quedamos “atrapados” en medio del contingente ya que no hubo señalamiento alguno o elemento que detuviera el tráfico proveniente del mineral.

Durante varios minutos vivimos la incertidumbre y hasta angustia de encontrarnos con órdenes y señales contradictorias.

Mientras militares con la mano señalaban que nos hiciéramos a la izquierda; camionetas blancas, nuevas y con placas ordinarias presuntamente de la policía ministerial y formaban parte del convoy sin portar alguna insignia o identificación oficial le “echaban lámina” y de mentadas a todo aquel que hiciera caso a los elementos castrenses.

Ante la posibilidad de atender las órdenes militares, algunos optamos por disminuir la velocidad y esperar que pasara el contingente, pero fue imposible porque patrullas de la policía estatal que circulaban por el carril central con torreta prendida y a claxonazos nos exigían avanzáramos.

¿En estos casos a quién deberíamos hacer caso? por la balacera los ánimos estaban tensos en la fuerzas de seguridad y cualquier error propiciado por ellos mismos pudo haber terminado en al menos un choque.

Hechos como estos se repiten por cientos de manera semanal, la gran mayoría de los mexicanos ya hemos sido testigos de acciones armadas.

En el mejor de los casos nos tocan acciones pasivas: ver pasar convoys con personal cubierto y armado; pasar retenes; ver mantas y encontrarnos con calles cerradas.

En el peor de los casos, nos puede tocar un enfrentamiento entre narco contra narcos; autoridades contra malosos; persecuciones, cateos o retenes piratas.

Los daños colaterales y desconocimiento de cómo actuar ante eventos de este tipo ya han cobrado la vida de decenas de inocentes, otros no han muerto pero si han tenido daños en su patrimonio, integridad física.

Ante el desconocimiento de cómo actuar frente a este tipo de acciones y su cotidianeidad ciudadanos, periodistas, organizaciones civiles e instituciones académicas han solicitado de manera urgente un manual o protocolo que nos indique que hacer ante una balacera; retén, cateo o convoy.

Pero también que les diga a las autoridades armadas como actuar; como guiarnos y homogenice su actuar porque es muy común que cada quién tenga su protocolo oculto o imaginario y dé una orden que es contraria a la que otro cuerpo de seguridad da.

Urge que publiquen un manual que no solo proteja a la ciudadanía, sino que dé certidumbre al actuar de la autoridad, es necesario que sepamos qué hacer ante un convoy, retén, persecución o balacera; a quién hacer caso o qué hacer sí los involucrados en un operativo dan ordenes encontradas.

Punto Final

Gracias a todos los que con su gentileza y atenciones hicieron gala de su memoria.

Pablo Torres Corpus

(Imagen, Zacatecas 19 enero, 2011)

torrescorpus@hotmail.com

Renaut y Punto Final

En medio de la indignación popular por la serie de secuestros y extorsiones que sacudían al país, en febrero de 2009 el Congreso Federal atendió la petición de gobernadores y líderes de partido y modificaron la Ley Federal de Telecomunicaciones, con lo que a partir de abril del mismo año sería obligatorio registrar las líneas móviles.

El objetivo de la modificación es atacar y en lo posible abatir los delitos cometidos o consumados mediante móviles anónimos. Para cumplir con la enorme y difícil tarea de registras más de 83 millones de líneas inalámbricas se creó el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (RENAUT).

Objetivo noble pero pésimamente planeado, lanzado y estructurado. Los legisladores tuvieron la brillante y urgente idea de echar andar el RENAUT hace un año en semana Santa sin más aviso que el de protocolo.

A menos de un mes de vencer el plazo fatal lanzaron una fuerte la campaña publicitaria sin que a la fecha se hayan conseguido los resultados esperados.

El castigo para quien no registre su celular será la cancelación de la línea, hoy el 43% de las líneas móviles no se han registrado, esto significa más 34 millones de líneas que permanecen anónimas.

Para cumplir la meta de registro total, es necesario que en los días restantes se registren más de 3 millones de líneas diarias.

Ante esta difícil tarea la Cámara de Diputados ha propuesto una prorroga de un año para finalizar el registro, pero el Senado debe ratificarla y están vacaciones, aunque todo indica que no avalaran la extensión solicitada.

Es natural que la cifra no se haya cumplido y tal vez no se cumpla; para los ciudadanos el registro representa más riesgos que soluciones.

Ningún delincuente cometerá ilícitos o amenazará desde un teléfono registrado a su nombre, lo seguirá haciendo de números anónimos, robados, clonados o dados de alta a nombre de otra persona.

Sólo para evidenciar lo chafa del RENAUT la primer quincena de marzo el diario Reforma compró 5 celulares en Guadalajara y D.F. y sin problema los registró a nombre de Genaro García Luna para luego darlos de baja.

Sí una empresa visible puede registrar y dar de baja 5 números a nombre del Secretario de Seguridad Pública, ¿qué no podrá hacer una banda de maleantes en contra de cientos de ciudadanos?

Como confiar en el RENAUT cuando en 2006 un grupo de empleados de cuarta vendió completito el padrón nacional del IFE a una compañía extranjera llamada Choice Point.

Quién garantiza que luego no le vendan los números de celular a una empresa de telemercadeo.

En lugar del RENAUT, hubiera sido mucho más barato, rápido y eficiente para el gobierno y ciudadanos instalar bloqueadores de señal en penales y cárceles lugares desde donde según cifras oficiales se realizan el 76% de las extorsiones telefónicas

 Punto Final

Estas vacaciones, Sábado de Gloria y semana de Pascua, los esperamos en Jerez Pueblo Mágico.

 (Imagen, Zacatecas 1 de abril de 2010)

torrescorpus@hotmail.com

Las Guerras y Punto Final

Pese a que la guerra (en cualquiera de sus tipos) es una de las actividades más antiguas de la humanidad, seguimos pensando que son enfrentamientos unimodales, que se libran en un solo campo y que tienen ganador o perdedor absoluto.

Todas las guerras son multimodales deben combatirse y se combaten por muchos frentes: a balazos, con sesos, psicológicamente, etcétera.

La historia nos dice que ninguna guerra se gana o se pierde del todo, siempre queda alguien, algo que mantiene viva la llama de su causa, la esperanza, la ideología. Ejemplo, la Segunda Guerra no acabó con el nazismo, ni la Revolución con los terratenientes, ni la Iraquí con Al Quaeda.

Toda guerra inicia cuando un bando, Ejército o grupo rebasa algún límite establecido y respetado ya sea por miedo o consenso, puede ser límite territorial, de competencias o derechos. Cuando se viola la línea el agredido lucha por mantener o recuperar su sitio, igual el agresor.

En México este actividad tomó auge a principios de los 50´s y se mantuvo sin “novedad” durante casi cincuenta años, el problema fue cuando los capos rebasaron los límites de lo que era el negocio tradicionalmente ejercido y social e institucionalmente tolerado, cuando arrebataron espacios a la sociedad y atribuciones al gobierno.

Antes decían que los pleitos entre narcos eran solo entre ellos, se respetaba a las familias, la sociedad civil no era víctima directa ni de alto impacto.

El problema se agudizó cuando el narco brincó el límite y pasó de ejercer delitos masivos de bajo impacto “sin víctima ubicada” (venta de droga) a cometer delitos “particulares” de alto impacto con víctima ubicada (secuestro, extorsión, cobro de piso y paso).

Al diversificar sus actividades rompieron muchos límites que el Estado mexicano no les había cedido. Su ilegalidad la instalaron en la sociedad que empezaron a atacar en lo particular.

Tarde, pero el Gobierno respondió como debería a fin de regresarlos a esos límites que durante la pasividad foxiana rebasaron.

Y en eso consiste el triunfo de todas las guerras en regresar al enemigo a sus límites o en caso de invasión o agresión ubicarlos en los límites que el agresor les plantea.

El éxito de la narcoguerra no radica en que deje de haber narcos, adictos, compradores, mientras haya quien compre habrá quien venda; el éxito radica en que esos narcos que siempre existirán regresen a su “cause” delictivo sin ir más allá de las fronteras de vender algo ilegal.

El triunfo de la narcoguerra está en que los narcos vuelvan al redil de la clandestinidad típica del delincuente y dejen de ostentarse como malosos a fin de hacer lo que les venga en gana sin que nadie haga o pueda decir nada.

Punto Final.

Si hicieran un concurso del spot electoral más chafa y acartonado ¿quién ganaba? Los del Presidente del CDE del PAN o los del IEEZ. Reñido.

(Imagen, Zacatecas  24 de febrero de 2010)

“DEhAlcones” y Punto Final

“DEhAlcones” y Punto Final

Ayer en el “New York Times” (NYT) Ginger Thompson publicó en primera un reportaje titulado  “U.S. Agencies Infiltrating Drug Cartels Across Mexico” (Agencias Estadounidenses infiltran carteles de droga en México).

 

El texto señala que agencias de inteligencia de Estados Unidos han ampliado en los últimos años sus redes de inteligencia e informantes secretos en México a fin de atacar a los cárteles más violentos, para esto han reclutado no solo a operadores y personas cercanas a narco, sino también a funcionarios electos como legisladores y titulares de poderes ejecutivos además de policías mexicanos.

 

Así la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ha logrado obtener información fresca, de primera mano que ha compartido con autoridades mexicanas, principalmente el Ejercito y que han derivado en la detención de aproximadamente 26 líderes o capos de diversos cárteles.

La reportera cita como fuentes primarias a funcionarios de las agencias norteamericanas, especialistas en el tema y académicos e indica que los funcionarios entrevistados se negaron a dar mayor información del número de “halcones” y forma de operar debido a la desconfianza en la policía mexicana.

Seguramente estas aseveraciones alzaran las banderas antiyanqui y habrá quién se desgarre en nacionalismo censurando este ultraje a la soberanía nacional.

Debe lamentarse que se tenga que recurrir a la estructura de inteligencia estadounidense debido a la corrupción y pobreza táctica de nuestras agencias que fueron olvidadas-desmanteladas durante el foxismo.

Pero no debemos de olvidar que desde que Estados Unidos es nación ha mantenido poderosas e influyentes redes de inteligencia-información en México, en ellas han participado desde embajadores y empresarios gringos hasta políticos y artistas mexicanos.

Según consta en los archivos desclasificados de la CIA entre estos políticos informantes destacan Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Fernando Gutierrez Barrios y Alfonso Corona del Rosal.

Así que las operaciones de inteligencia y espionaje americanas en México con agentes secretos gringos y funcionarios mexicanos no son novedad, lo que sí pareciera novedad en que compartan esta información sobre todo con el Ejercito.

En toda guerra, combate o pleito institucional la labor de espionaje e inteligencia resultan indispensables y no se puede operar sin infiltrar y no se puede infiltrar sin reclutar.

Así lo han hecho los narcos con mucho éxito reclutando y armando su red de “halconaje” con policías, jueces, taxistas y hasta políticos. En esta tarea el gobierno mexicano se veía o ve rezagado y ante el embate de la delincuencia cooperar y aceptar ese tipo de información no solo es necesaria sino urgente.

El problema es internacional y aunque a Estados Unidos les toca aún mucho por hacer, compartir la información que las instituciones mexicanas son incapaces de generar es un avance.

La verdadera soberanía de un país no reside en si operan redes de inteligencia en territorio nacional, la verdadera soberanía es poder salir sin miedo a la calle.

Punto Final

Felicidades a “Creando Ilusiones AC” por su sorteo de arte, pero sobre todo por la ayuda que brinda a niños y jóvenes con cáncer.

PABLO TORRES CORPUS

torrescorpus@hotmail.com

(publicado en Imagen, Zacatecas, 26 octubre 2011)

La Narcoguerra y Punto Final

Desde su arranque la ofensiva del gobierno federal contra el narco ha sido terreno fértil para la crítica. Con contundencia y abundancia se repite que, se debe de cambiar la estrategia en la lucha contra el narco y prácticamente nunca se propone algo en concreto.

 Los detractores se limitan a decir que es una guerra perdida, que hay que cambiar, pero no dicen cómo cambiarla, hacia dónde orientarla o de que otra manera enfrentarla.

 Se pide el regreso del Ejército al cuartel. El Ejército salió a las calles por la corrupción e incapacidad de las policías municipales, estatales y federal de protegernos. De no ser por los militares, el Estado y la ciudadanía estaríamos en plena indefensión.

 Es el Ejercito quien los grandes golpes, el que enfrenta de tu a tu al narco. ¿Sí regresan al cuartel se acabará la violencia o crecería? ¿En quién confía más en la halconada policía municipal, estatal, federal o Ejército?

 Muchos gobernadores se quejan de la presencia militar olvidando que en décadas sus policías estatales han sido incapaces de efectuar un operativo exitoso contra el narco o el secuestro.

 He investigado en la hemeroteca y registros oficiales de sobre un solo golpe fuerte que se haya dado al narco desde alguna dependencia estatal y no he encontrado uno solo.

 Algunos señalan que debe enfrentarse al narco en sus finanzas y dejar la lucha armada, coincido en lo primero, pero no con lo segundo; no hay guerra que sea no multifrente y así como no se puede enfrentar al narco solo a balazos, no se puede enfrentar solo desde el escritorio.

 La propia DEA e investigadores del tema reconocen que al golpear la estructura financiera del crimen organizado, este diversifica sus actividades, pasando de mega movimientos bancarios a mini golpes en efectivo como extorsiones, secuestros.

 El que se congelen las cuentas de los narcos no va a convertirlos en hombres buenos que dejen el fusil y tomen la pala. Dejarán de usar el banco pero no de delinquir.

 Otros hablan de combatir al narco con escuelas, museos, espacios deportivos,  actividades culturales. Se escucha muy bonita y qué más quisiéramos que así fuera pero está demostrado que no es la única forma ni la más eficaz de atacar a la delincuencia.

 Solo por citar un ejemplo Ciudad Juárez cuenta con 17 Universidades; 16 museos; 48 estaciones de radio; 9 canales de televisión locales; 4 estadios, equipos de primera en futbol, béisbol y basquet bol; 13 diarios editados desde esta ciudad.

 La educación, cultura y deporte son parte de la lucha no la manera de dar lucha.

 Sí se deja la lucha armada como combatirán el crimen, ¿poniendo spots o tocando puertas pidiéndoles a los criminales se rindan por las buenas y sin disparos?, ¿un sicario entiende razones?

 En esta guerra multidimensional se debe de enfrentar en todos sus frentes incluidos los de plomo.

 De ninguna manera se justifican las muertes de inocentes y aunque es políticamente incorrecto decirlo: en todas las guerras mueren inocentes y pese a lo que se diga, las estadísticas oficiales y de ONG´s como ICESI (Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad, A.C.) indican que de cada 100 muertos en esta guerra 90 son personas relacionadas con el narco; 10 son policías municipales, estatal, federales, militares y gente inocente en ese orden.

 Es muy prematuro para decir si la estrategia contra el narco falló, todas las estrategias son de largo plazo, por eso son estrategias, en tres años no se puede determinar a rajatabla si una estrategia funcionó o no.

 Tal vez fallen algunas tácticas, esas si son de corto plazo y son más fáciles de verificar.

 Incluso lo que han anunciado como cambio de estrategia por parte del gobierno federal no lo es, se trata de adicionar tácticas sociales a una guerra de largo plazo, una guerra más difícil que las convencionales por tratarse de una guerra de guerrillas.

En las guerras convencionales son Ejércitos adiestrados, uniformados, con bases, instalaciones y frentes contra  Ejércitos adiestrados, uniformados, con bases, instalaciones y frentes, en esta guerra de guerrillas pelea un Ejército como se describe contra infinidad de bandas sin uniforme que atacan desde la clandestinidad y bajo el amparo y protección de autoridades, por ello es más difícil.

 PUNTO FINAL.

 La política es el segundo oficio más antiguo de la historia, aunque hay muchos que se empeñan en igualarlo al primero.

 PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com http://www.twitter.com/torrescorpus

(Imagen, El Alacrán 10 de febrero 2010)

“Zacatecantros” y Punto Final

La agresión contra Salvador Cabañas sacudió a la opinión pública y despertó los buenos deseos.

Aunque buena parte de las autoridades del Distrito Federal sabían de las irregularidades, nadie se acordó de verificar o regular antros, giros negros y restoranes.

Una “vez baleado el niño” acordaron activar mega operativos de revisión y elevar el control.

 En medio del alboroto, con entusiasmo declarativo diputados, regidores y autoridades de protección civil se pronunciaron por establecer revisiones a antros, tugurios, similares y conexos. El pronunciamiento se enfrió, ojala y no necesitemos un “cabañazo” para mejorar la seguridad antrera.

Pese a distancia geográfica y económica, Zacatecas no canta mal las rancheras, la corrupción y atropellos en los “zacatecantros” es cosa común.

Sin ser inspectores o promotores de los derechos humanos, todos los que hemos acudido a un antro hemos palpados y/o padecidos las faltas mencionadas.

Desde que se llega al lugar los “valet parking” prácticamente obligan a entregar el coche para estacionarlo y solo eso, por que al entregar el auto nos dan una tarjeta numerada con una extensa leyenda aclarando que pase lo que pase ellos no se hacen responsables.

Se puede ignorar el servicio y estacionarlo por cuenta propia, so pena de que al regreso lo encontremos rayado, por no haber tomado el servicio.

Luego es un suplicio entrar, aunque el lugar permanezca solo, al exterior se hace esperar a la gente a fin de aparentar el éxito del lugar, se discrimina sin recato. ¿Quién no ha padecido al cadenero prepotente que selecciona quien ingresa?

 Para los que se ostentan como miembros de la delincuencia organizada, funcionarios de “alto” nivel o nietos del Rey Juan Carlos, es más fácil acceder y ni siquiera son revisados (dónde he visto eso, dónde).

 Si se logra entrar hay comprar botella para conseguir mesa; en el peor de los casos (Feria, días festivos) hay que pagar por la mesa y en cuanto la asignan, ordenar botella, las cervezas o bebidas menores no dan derecho a tener mesa.

 Adicionalmente se tiene que dar la propina, sino es que el mesero se la cobró a lo “chino”. En cuanto se acaba la bebida hay que pedir más sino se pierde la mesa.

 Otro tormento es ir al baño, y es que los antros que regularmente presentan sobrecupo, solo cuentan con 5, 6 tazas o inodoros para atender en el mejor de los casos, a centenas de personas.

 Ni que decir de los precios o que el principal nicho de mercado son menores de edad. O de las broncas que aunque ocurran dentro del antro nunca son reportadas para evitar problemas, los broncudos simplemente son echados a la calle a que se sigan dando.

 Se entiende que a calor de las copas los pleítos siempre aumentan, lo que no se puede entender ni tolerar son las omisiones que permiten que gente armada y sin escrupulos transite libremente, sintiéndose protegida por el halo de impunidad que permite atentar contra la vida de personas sin que nada pase.

Lo que pasa al interior de los antros y con sus servicios es una responsabilidad compartida entre autoridad y propietarios.

¿Usted han visto o padecido irregularidades en los “zacatecantros”?

 No se necesita una agresión armada para demostrar que hay cosas que andan mal.

Punto Final
“Es el PT y no el Sol (azteca) quien dará luz al DIA en Zacatecas”.

 PABLO TORREES CORPUS

El Alacrán, Jerez; Imagen Zacatecas, 3 febrero 2010.

http://www.twitter.com/torrescorpus