El Nobel y Punto Final

deaton-258El pasado lunes (12 de octubre) la Real Academia Sueca de las Ciencias decidió otorgar el premio en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel de 2015 a Angus Deaton de la Universidad de Princeton y decano de la econometría.

En varios sectores hubo inconformidad porque Deaton recibiera el Nobel en solitario y por encima de Thomas Piketty favorito de los neosocialistas a partir de la publicación de “el Capital en el Siglo 21” en 2013.

Pero no debe haber mayor sorpresa al respecto, Deaton lleva casi 30 años desarrollando modelos matemáticos para una mejor y más eficiente medición del consumo, el ingreso y el bienestar.

El mérito de Angus sobre Thomas además de la cantidad de estudios y calidad de las publicaciones, radica en que los estudios de Angus son de utilidad en la vida real, en el estudio económico del individuo y alternativas poco lucidoras pero eficientes para reducir o al menos medir mejor la desigualdad y mejorar el ingreso.

En tanto, Piketty presenta estudios históricos con propuestas grandilocuentes y políticamente correctas, pero difíciles de llevar a la práctica. Adicionalmente ha sido acusado con evidencias de alterar cifras para darle más “peso social” sus investigaciones.

Mientras que Angus estudia qué cómo los individuos gastan su dinero a lo largo del ciclo económico, Piketty estudia cuánto nos tocaría a cada ser humano en el mundo sí los 100 más ricos decidieran donar su fortuna.

De haber premiado a Piketty en lugar de Deaton, la Academia Sueca se habría llevado las palmas y un amplio reconocimiento social y mediático, sin embargo se hubiera premiado a la especulación, a la teoría del “hubiera” en lugar de los estudios de lo que es.

Ojalá que la fama que el Nobel le dará a Deaton y sus estudios sirva para encaminar la crítica económica a asuntos o posturas menos especulativas pero más serías y sobre todo más practicas.

Uno de los problemas de la economía contemporánea principalmente en los países en desarrollo es que se dedica mucho más tiempo a la mera teoría o a la historia que a la práctica o las soluciones.

Punto Final

No me corresponde, pero si agradezco a todos los que a lo largo del año han celebrado con su presencia, saludos y afecto el 75 aniversario de la nevería el Paraíso.

torrescorpus@hotmail.com

(Imagen, Zacatecas 14 de octubre de 2015) CR

Cosillas sobre Murakami…

(No se enojen)

ImagenAl vuelo, sobre Murakami y el Nobel, pienso y tuitié esto:

En 20 años pocos entenderán y disfrutarán a Murakami como ahora ocurre; esto será porque sus ambientes son muy temporales, muy de ahora, lo que hoy le es familiar a sus fans en unas décadas le será ajeno al mundo.

Murakami no ganó el Nobel año pasado ni este, ni lo ganaría porque sus textos son muy temporales, sólo los entienden los de esta generación o muy ubicados dentro de un nicho de mercado y cultural. Algunos de sus textos, de sus pasajes son casi “sectarios”

A los apostadores del Nobel de Literatura les platico que este premio no es de popularidad ni se basa en los TT de Twitter.

Murakami no ganará el Nobel, no al menos en muchos años porque sus textos son o aún parecen solamente de hoy, no ha pasado la prueba de la atemporalidad.

Murakami es al “pop” lo que Coehlo es a la cursilería…

Otros creen lo siguiente:

‏@callodehacha : Si ya van a darle premios Nobel a Murakami también denle uno a Lady Gaga.

 @GmoSheridan Espero que algunos fans de Murakami logren, dentro de unos años, graduarse a lectores de Kawabata.

 @ale_jglez Quizás Murakami es el Cruz Azul de la literatura.

Vargas Llosa y Punto Final

Cumpliendo el testamento de Alfred Nobel de entregar anualmente un premio “a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal”, la Academia Sueca informó ayer que Jorge Mario Pedro Vargas Llosa es el galardonado 2010 por “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota”.

La bendita subjetividad de la literatura y la opinión siempre envelada de la Academia Sueca genera polémica sobre los meritos de Don Mario para obtener la presea, pero sea cual sea la opinión ahí está su vida literaria llena de estampas que pese a su cercana cotidianeidad eran lejanas a la estética de las letras.

“La ciudad y los perros” con sus señas y daños de saña puberta, militares que forman pero no informan; “La Casa Verde” y la intensidad estructurada de los burdeleros afectivos, los sacerdotes iracundos y las improvisadas prostitutas.

“Conversación en la Catedral” y la sacra elevación de los bares pobres como lugares de culto capaces de ubicar y deshilar la cobija dictatorial que impide el despertar social. “Pantaleón y las visitadoras” lleno de resortes entre el deber militar y la necesidad humana satisfecha a través de un “erotour”.

Ponderando siempre la rebeldía individual sobre los canones sociales, de la suave mano de “la tía Julia y el escribidor” nos llevó a conocer a un aspirante a escribidor y su amor imposible (que se volvió posible) por Julia, su tía política, diez años mayor que él, al tiempo que un libretista se convierte en su “musa”.

Y qué decir de “la Guerra del Fin del Mundo”, “la fiesta del Chivo” o las “Travesuras de la niña mala” y tantas otras, algunas modestas que sin sacudir la conciencia han refrescado la inteligencia, expandiendo la técnica literaria de los cruces y contra las “cruces”.

Adicional a la mina de estampas que es la obra de Vargas Llosa, este Nobel como muchos otros ha llegado por meritos “periférico”.

Desde los 60´s sorprendió al mundo con sus críticas a la izquierda, contrario a la mayoría de los intelectuales de la época nunca se dejó seducir por las promesas de bienestar pleno que los políticos e intelectuales de izquierda vociferaban como axioma.

Mario aguantó con esplendor siempre manifestó que su crítica no era a la izquierda per se, sino a su “moderna” incapacidad de distinguir entre pensamiento conservador y liberal; a la promoción del conformismo general para satisfacer al caudillo que suponen encarna todas las virtudes de una izquierda que dejó de serlo cuando dejó de distinguir y criticarse.

Hoy, el Nobel no solo reconoció la obra magna de Vargas Llosa, reconoció también la perseverancia de las ideas y críticas minoritarias en una región donde criticar a la izquierda o señalar a los caudillos significaba suicidio político y exilió cultural.

Se reconoció el valor del liberalismo y su “pequeño” andar sobreviviente entre pies de gigantes dictatoriales.

PUNTO FINAL
La diferencia entre los intelectuales y los sabios es la prudencia; la diferencia entre los intelectuales y los héroes es la congruencia.

Pablo Torres Corpus 

torrescorpus@hotmail.com

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