Juanita y Punto Final

580051D0-EFE0-4981-915E-350CF648C5BBEl cruel y cobarde asesinato de la niña San Juana Romo Navarro ha conmocionado a Zacatecas, no es para menos, la edad y la forma en que desapareció son dramáticos; los rastros de violencia y la forma en que murió son terribles.

Entiendo y me uno a la indignación, pero, no creo que abone en algo quejarse de tan lamentable acontecimiento con la desmesurada violencia verbal y/o en redes.

He leído con preocupación como se han lanzado contra los padres de la menor, las autoridades y hasta contra la propia sociedad por no ser solidarios.

Decir que la tragedia es culpa de los padres, del gobierno o de la sociedad que no tiene valores, es negarse a reconocer la culpa y responsabilidad individual de él o los asesinos.

Quién o quiénes hayan cometido este atroz crimen tienen rostro, nombre y apellido, fue una funesta decisión personal y por tal deben ser localizados y juzgados ejemplarmente.

Podrá haber quién diga que el feminicida actuó de esa manera por culpa del entorno, de las circunstancias; desde mi perspectiva no hay contexto ni coyuntura que justifique algo tan espeluznante y carente de ética.

Por el contrario, justificar o atenuar cualquier falta o delito aduciendo al contexto o circunstancias alienta a los que delinquen o no cumplen con las elementales normas de convivencia social.

Porque si nos atenemos al entorno, coyuntura o pasado todos tendríamos atenuantes e incentivos para delinquir, porque todos tenemos situaciones y escenarios adversos, pero no por eso se delinque. Es aquí donde entra la responsabilidad individual, la ética y la empatía.

Cuando ocurren tragedias como la de Juanita se retoma el discurso de los valores, la conciencia social etcétera, pero solamente enfocada a los delitos mayores, cuando estos son producto de años de tolerancia a las faltas menores.

Sonará trillado pero, al niño que se le tolera que ofenda a sus padres, escala sus groserías a la escuela, barrio… y sin se sigue tolerando fuera de casa esa violencia verbal pasará a violencia física.

Si revisamos la vida de los más atroces delincuentes podremos corroborar que todos empezaron con faltas o delitos menores que al consumarse sin consecuencia crecieron en daños y sevicia.

Los grandes cambios en la conducta social plural, empiezan con pequeños cambios en la conducta personal.

Punto Final

Descanse en Paz.

torrescorpus@hotmail.co

Pablo Torres Corpus

Imagen 25 julio, 2018–

www.torrescorpus.wordpress.com
www.twitter.com/torrescorpus

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