Buenismo y Punto Final

buenismoEl pasado 20 de diciembre, la Real Academia Española (RAE) incorporó el término buenismo a su diccionario, además de los efectos lingüísticos, el reconocimiento vino a confirmar la expansión del vocablo en el léxico castellano y desgraciadamente, también en la política y pensamiento occidental.

Para la RAE buenismo es: “1. m. Actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia.” Sin embargo, el buenismo es mucho más amplio que esta descripción.

Para Ángel Cornago, analista del buenismo, éste se trata de una manifestación positiva sobre un tema, una actuación, basada, no en el juicio analítico del tema en cuestión, sino más bien en el “deseo” y, más frecuentemente, para ajustarse a “lo políticamente correcto”. Hay quienes lo consideran como el modelo ideológico de lo políticamente correcto.

Cornago abunda: “si se discrepa del buenismo, se daría lugar a escándalo en el coro de hipócritas de turno, muchos de los cuales, en el fondo, tampoco piensan lo que manifiestan”.

Así pues, no se trata de analizar los hechos, ni manifestar pensamiento propio, se trata de tener el consentimiento de los “correctos” y manejar un discurso uniforme, que no los comprometa, pero que si los muestre moralmente superiores, aunque realmente esa moralidad con la que conciben y describen el mundo no sea otra cosa que racismo disfrazado.

Esa forma buenista de ver el mundo y reducir sus problemas a la corrección política ha invadido las decisiones políticas y sacrificado las obligaciones del Estado en pro de quienes deciden romper sus reglas, provocar y negociar para sí, aún en contra de los intereses de la generalidad.

El buenismo en muchos casos se ha convertido en un incentivo para delinquir, si se viola la ley basta recitar un discurso de injusticia para hacer que las instituciones ceda; es una variante del populismo que, lejos de un análisis políticamente efectivo el genera más problemas de los que resuelve.

México no está exento del buenismo: ingreso y permanencia en universidades públicas sin exámenes, renta básica universal, precios de garantía; amnistía, pactos, ejemplos del buenismo que seguirá creciendo por rentable, son ideas simplistas a grandes problemas, llenas de bondad que no se pueden cuestionar sin ser un “malvado”.

Punto Final

La inclusión por conveniencia también es buenismo.

torrescorpus@hotmail.com

(Imagen, zacatecas 31 enero 2018)

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