Normcore y Punto Final

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Nunca he sido aficionado a los asuntos de la moda, sin embargo durante las últimas semanas me ha llamado la atención el arguende que en redes y medios serios se traen con el normcore.

Posiblemente esté pensando lo mismo que yo cuando leí por primera vez el término: ahora qué moda es esa. Pues resulta que esa moda es una tendencia opuesta a lo que comúnmente conocemos como moda.

Es un estilo, sin más estilo que la comodidad y el vestir común, sin las pretensiones de la alta costura o del movimiento hipster, que por cierto está siendo opacado por el normcore.

El término normcore fue acuñado por un portal de internet especializado en moda y marketing  en octubre de 2013, pero fue hasta este año cuando el calificativo y sus distintivos empezaron a cobrar notoriedad a nivel mundial. (La publicación está disponible en http://khole.net)

Ya hasta nombre tienen los que se visten o viven bajo los principios del normcore: normcores o tropicalizado normcoretas.

Esta moda ha llevado a que varias publicaciones especializadas en economía y sociología teoricen sobre el sustento, filosofía y temporalidad del normcore; sí trascenderá la forma de vestir y se pudiera extender a otros mercados como el tecnológico, automotriz o el alimenticio.

Parece que no se han dado cuenta que ya trascendieron y desde hace mucho, por eso se les llama o clasifica como “normales” porque su abundancia los ha convertido en normalidad de nuestro día a día.

El estilo normcore y todas sus implicaciones económicas y sociales permanecerán mucho más porque “siempre han estado de moda” entre millones de personas que poco les importa la moda; siempre ha estado presentes en el diario de muchos o de perdis en el fin de semana de otros.

Lo que ahora pasa es que por primera vez tienen la atención y reconocimiento de la alta moda de aquellos que viven de y para las tendencias.

Y le tengo una buena… o mala noticia (según lo tome), bajo la misma perspectiva y en términos de moda, la mayoría de nosotros somos normcoretas, porque vivimos de manera común, nuestros coches, celulares, ropa y aparatos son comunes y aunque se llenen de accesorios siguen siendo productos en serie.

El chiste no es ser hipster, normcoreta o Juan Camaney, el chiste es disfrutar lo que sé es; o, aunque sea lo que se pretende ser.

Punto Final

Hay “política de autor”, sin que aparezcan los nombres ni las caras, por la forma de proceder de inmediato identificamos quién es el autor.

torrescorpus@hotmail.com

 

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