L@s ex y Punto Final

ImagenHenry Kissinger afirmaba con contundencia que: “el mejor afrodisiaco era el poder”; Max Weber definía poder como: “la posibilidad de tomar decisiones que afecten la vida de otros pese a la resistencia de éstos”. Francisco García Salinas refería que “el servicio era la mejor forma del poder”.

Ya sea por las anteriores o cualquiera de los cientos de delicias u oportunidades que brinda el poder, es permanente fuente de aspiración y continua pugna por su retención.

Desde la institucionalización del poder público, ha sido anhelo de los que abandonan el puesto continuar ejerciendo poder en al menos algunas de las áreas que controlaban, algunos lo han conseguido con éxito y otros solo han conseguido pleitos mediáticos con sus sucesores.

Ubicar en que radican las claves para continuar mandando o influyendo sigue siendo el “coco” de muchos, pero pocos como el politólogo estadounidense Richard E. Neustadt lo han ubicado y descrito.

Para explicar a qué se debe el éxito en la tenencia del poder más allá del cargo público Neustadt diferencia el poder como influencia y el poder como autoridad.

El primero es inherente a la persona y no lo abandona aunque deje el cargo; es un rasgo personal, el segundo pertenece al cargo y ahí permanece cuando el funcionario se va o “lo llevan”.

El poder como influencia suele pertenecer a los expertos. Así, el conocedor del campo que llegó a la “secretaría del campo” por meritos y experiencia en el ramo, seguirá teniendo poder en su área una vez que abandone el cargo.

Lo anterior porqué arribó al puesto por el poder e influencia personal que ejercía en su especialidad y que reforzó con el cargo.

Muy distinto ocurre con los funcionarios de ocasión, que arriban a equis puesto no porque lo hayan buscado, sino porque el puesto los encontró. El poder que ellos ejercen es solo por el cargo, por la autoridad que temporalmente se les confiere, no por la influencia que su persona tiene en cierta materia.

Por ejemplo, el mítico Carlos Salinas de Gortari sigue teniendo influencia en la política nacional porque su “fuente” de poder no radica en el cargo, sino en atributos personales que ya tenía y fortaleció durante su mandato.

En cambio Vicente Fox ubicó su poder solo en el que el cargo le otorgaba, por ello al terminar su sexenio y pese a sus esfuerzos no ha podido influir siquiera en la política interna de su partido.

Es también gracias al poder como influencia personal, que muchos grupos empresariales, políticos, sociales y académicos mantienen espacios de poder pese al cambio de gobiernos.

Se puede estar en desacuerdo sobre el uso que se le dé al poder como influencia, pero no se puede negar que es una realidad presente en la política nacional, estatal y municipal.

Punto Final

Hay gallos que aparte de ser soberbios son “tontejos” piensan que el sol sale para verlos cantar.

PABLO TORRES CORPUS

(Imagen 29 de septiembre de 2012)

torrescorpus@hotmail.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s