Bi“cuentenario” y Punto Final

ImagenDesde hace al menos cuatro años los gobiernos en sus tres niveles, principalmente el federal se prepararon al menos presupuestalmente para celebrar este año y sobre todo esta fecha con motivo del “Bi- centenario”.

Aunque también se celebra el inicio de la Revolución Mexicana, por la antigüedad y simbolismo los festejos de hoy por la noche y mañana por la madrugada son los de mayor realce y a los que más recursos se les han asignado.

Y es precisamente por el enorme gasto presupuestado para estas fiestas que se suponen unirían a los mexicanos, es que buena parte de ellos se ha divido entre los que dicen que no hay nada que celebrar y los que creen es la oportunidad magna de festejo nacional.

Miles de mexicanos están en contra de los festejos, y por la problemática nacional en seguridad, economía y hasta obesidad argumentan que no hay nada que festejar.

Adicionalmente, historiadores han demostrado que las fechas de inicio y consumación de la independencia, así como la del arranque de la revolución no corresponden a las de los festejos del Bicentenario. Ejemplo: el “grito” se dio la madrugada del 16 de septiembre y la consumación de la Independencia ocurrió hasta septiembre 28 de 1821.

Pese a lo anterior debemos reconocer que los que quieren festejar siempre hallarán motivo y sino pretexto; el festejo en general no requiere mayor justificación que el deseo de hacerlo.

Respecto a las fechas y siendo un escéptico del Bicentenario, reconozco que estas fechas no están ni se celebran en función del rigor académico, sino en base a los mitos fundacionales.

México como prácticamente todos los pueblos crea y recrea su identidad, simbolismos y conmemoraciones en mitos fundacionales de hombres con capacidades casi sobrenaturales que actuaron bajo contextos increíbles.

Estos mitos justifican que Roma haya sido fundada por gemelos que fueron amamantados por una loba o que a Juana de Arco le haya hablado Dios para iniciar la liberación de los ingleses; también los dotes bélicos casi mágicos de William Wallace o las virtudes sobrenaturales de Benjamín Franklin.

De no ser por estos mitos simplemente la creación de identidad y símbolos no tendrían explicación y habrían quedado en el olvido como miles de acontecimientos perfectamente documentados pero carentes de esa magia o heroísmo exacerbado que hoy son iconos de identidad de pueblos enteros.

Para muchos esa identidad no es más que una manera de someter intelectualmente a las mayorías.  

Pero es necesidad histórica y humana crear y adherirse a símbolos que den identidad y sobre todo sentido de pertenencia a algo: banderas, religión, música o equipo de futbol.

Si quiere festejar pretextos sobran, si quiere renegar malas noticias también sobran, paradójicamente el que pueda decidir libremente es algo digno de festejar.

Punto Final

Felicidades a Arturo Nahle, Uriel Márquez y José Haro por sus nuevos encargos públicos, sin duda saben, quieren y pueden.

PABLO TORRES CORPUS

(Imagen, Zacatecas 15 de septiembre, 2010)

torrescorpus@hotmail.com

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