“Hubo” Festival y Punto Final

Siguiendo la regla dorada: “todo lo bueno dura poco”, concluyó el Hay Festival, atrás el paseo de estrellas, el mar de anécdotas y la lluvia de ideas.

Sin duda este festival fue enriquecedor para muchos y en diversos sentidos, particularmente me ocurrió con una precisión e impacto en mi vida, me enseñó y recordó muchas cosas; conocí gente inspiradora.

Descubrí que Daniel Mordzinski ubica sets fotográficos con solo girar la cabeza o los arma con lo que su mano le alcanza y la cortesía le consigue.

Que Héctor Abad además de ser un magno literato es un hombre sensible en extremo, ejemplar padre y bragado jinete que bien pudo armar un Sábado de Gloria a las puertas del Panteón de los Dolores en Jerez.

Disfrute de la enciclopedia de anécdotas que Juan Cruz lleva en la memoria, comprobé que su vena periodística está activa 24 horas al día; me asombré con su cualidad para escribir artículos al tiempo que come, anda, platica, bosteza o escribe otra cosa sin dejar nunca de ser amable y simpático.

Supe que Jorge Volpi es un poliglota que a la menor provocación da cátedra de su “muchilingüismo”, vi como éste escritor no camina las calles, las escanea con paso cercano al trote.

Descubrí que Sasha Sokol disimuló con destreza su notable inteligencia mientras estuvo en Timbiriche.

Me enteré que tengo cosas en común con grandes figuras literarias, Jorge Volpi tiene unos zapatos cafés idénticos a los míos; Fabrizio Mejía también es fan del Walker rojo en las rocas; Juan Cruz también tiene blog, Antonio Skármenta también cuida sus botellas de mezcal; (autosarcasmo aspiracional del que escribe).

Comprobé la maravilla que es twitter que lo mismo sirve para ubicarnos que para identificarnos o conocer gente maravillosa o expresarnos con la democracia que nos da la ley de los 140 caracteres.

Corroboré que es cierto que “el que encuentra por qué vivir siempre descubre cómo”.

Me maravillé con Wendy Guerra y su intensidad como extensión de su ser, lo mismo ante la lente del Mordzinski que ante infantes talleristas.

Al escuchar el ensayo, el concierto, conversatorio y conferencia de prensa de Bob Geldof concluí que sí este músico fuese mexicano sería Ramón Ayala.

Supe por qué “el ego sin eco no es ego, sino frustración”.

Me intrigó y sigue, que zacatecanos pese a ver que en lugar de pilas, butacas, santos, pulpitos y sacerdotes y monaguillos había taquillas, pantallas, sillas, escenarios y escritores y fotógrafos, se persignaban al entrar y al salir. ¿Sería distracción, respeto al pasado o reconocimiento al presente?

Supe que los mejores pleitos son aquellos donde nadie se enoja.

Ahora me urge saber sí para 2011 “Habrá Festival”.

Punto Final

Sabía que Aute no era autista, sino un auténtico autor autorizado para autentificar autorías, un poco “auteo” pero muy “autemista”, por eso me autografió el disco de “auterejé” y una “Autebiografía”.

PABLO TORRESCORPUS

torrescorpus@hotmail.com
(IMAGEN, Zacatecas 21 de julio de 2010)

 

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