“Asesor- restas” y Punto Final

Cuentan que una de las principales aportaciones de John F. Kennedy durante su mandato en la Presidencia de Estados Unidos, fue la creación de un modelo para la toma de decisiones al que llamó “colegial” y al que estaban sujetos todos sus asesores y su staff más cercano.

Este sistema rompía con los esquemas que tradicionalmente utilizaban los mandatarios gringos y la forma en que se recibían y analizaban las asesorías, debido a qué al tiempo que era incluyente, limitaba la actuación, pero sobre todo la operación libre de los asesores, que dejaron de ser “todologos” en la opinión y “superpoderosos” en la acción.

Kennedy limitó a sus asesores al dejar en claro que lo difícil en el gobierno no era tomar decisiones políticas, sino ejecutivas, porque la decisión política podía ser transitoria, coyuntural, negociable y flexible; mientras que la decisión ejecutiva era simplemente lo que se debía hacer, basada en lo que pasó y podría suceder.

Mediante manuales John les explicaba a sus asesores y equipo que solamente había una forma de hacer las cosas: la correcta y de la mejor manera. Y para saber que hacer no requería tanto de los asesores; pero si requería de ellos para hacer las cosas de la mejor manera.

Se decía que gracias a ésta innovación y a la manera de dictar línea de Kennedy, los resultados de su equipo de asesores eran positivos y eficientes.

Sin embargo, años más tarde Clark Clifford, uno de los asesores estrellas de John, comentó que el éxito del staff de Kennedy no radicaba ni en el modelo de toma de decisiones, ni en los manuales, ni en nada por el estilo.

Clifford aclaró que el éxito de ese equipo de asesoría radicaba en que Kennedy a la hora de reclutar asesores era especialista en identificar a: los ladrones de ideas, los vendedores de ideas. Los generadores de ideas y los productores de ocurrencias.

Desafortunadamente de esta clasificación los generadores de ideas son los menos y los productores de ocurrencias son los más: ese talento para la identificación es escaso y los supuestos asesores han mejorado sus técnicas de engaño, autopromoción y hasta se han institucionalizado a través de despachos de asesoría en lo que sea.

Peor aún cuando la única carta de presentación es la recomendación de un cuate y la fantasía de haber hecho decenas gobernadores y presidentes, aun y cuando mendiguen un desayuno.

No sé porqué me acorde de un “asesor”, recomendado de un ex subsecretario de gobernación que vendió la ocurrencia que las elecciones se ganan caminando; que cada saludo de mano es un voto seguro y que sí se modifican encuestas nadie se dará cuenta.

Todo en perjuicio del candidato que confió en los “asesores de los amigos”.

Punto Final

Monsiváis no pudo escoger mejor día para morir, 20 de junio igual que Ramón López Velarde.

PABLO TORRES CORPUS

torrescorpus@hotmail.com

(Imagen, Zacatecas, 23 de junio de 2010)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s