Neofeudalismo y Punto Final.

Durante siglos las sociedades han padecido los matrimonios por conveniencia y los forzados.
 
Esta práctica es tan antigua como el matrimonio mismo, aunque durante el feudalismo, edad media y colonia fueron ampliamente difundidos por su auge y por la expansión literaria.
 
En México prácticamente todos los condenamos; es correcto y bien visto descalificarlos apelando a los derechos del individuo, sus creencias y preferencias.
 
Nos horrorizamos cuando sabemos del abuelo iraní que obligo a la nieta de nueve años a casarse con un tipo de 80 “primaveras”.
 
Y presumimos que desde hace décadas en nuestro país han ido disminuyendo esta tipo de matrimonio feudalista. Los partidos desde sus trincheras presumen sus aportes para reducir los casos de matrimonios a “wilson”.
 
Pero desde hace meses estruendosos movimientos políticos parecen regresarnos a un feudalismo corregido y aumentado gracias a las famosas alianzas.
 
Alianzas que no son otra cosa que la versión política y extravagante de los matrimonios forzados con los agravantes de la modernidad “democrática”.
 
Antes, los Reyes arreglaban el matrimonio de sus hijos a fin de mantener dominios, extenderlos o acceder a ellos. Poco importaba si los contrayentes no se quisieran, no se desearan y no tuvieran mínima afinidad, o que las “Casas” fueran contrarias, lo que importaba era el poder.
 
Los señores feudales también arreglaban sus matrimonios en el territorio que les cedía el Rey, aunque necesitaban contar con la autorización del mero mero.
 
Hoy, los presidentes de los partidos a nivel nacional arreglan las alianzas en los estados a fin de mantener dominios, extenderlos o ganarlos. Poco importa si los partidos o precandidatos no se quieren, se medio odian o no se desean, lo que importa es ganar.
 
Y también los señores feudales (encargados y/o presidentes estatales de partido) pueden arreglar sus matrimonios (alianzas) aunque necesitan la autorización del mero mero, sino van para atrás, como pasó el fin de semana en algún lugar de México.
 
Antes el Rey entregaba feudos a una persona de clase privilegiada a cambio de favores económicos y militares.
 
Hoy el líder nacional entrega partidos, delegaciones y comisiones a una persona de clase privilegiada a cambio de favores económicos y políticos.
 
Ante existía la Encomienda, que era una especie de comodato dónde el Señor Feudal le daba chance al siervo de trabajar en un pedazo de tierra a cambio de una renta que en teoría garantizaba seguridad y justicia. Cuando había bodas entre nobles se les pedía una “rentita” extra.
 
Hoy a cambio de impuestos y cumplir con regulación nos dejan trabajar, comprar o circular en determinado territorio y el gobierno, también en teoría garantiza seguridad y justicia. Ahora no nos piden rentita extra, pero el gobierno si les aumenta los ingresos a los partidos para que compitan en elección y hasta se alíen.
 
Antes los privilegiados podían heredar a sus hijos los feudos mediante una renovación de votos; hoy los pueden heredar nombrándolos candidatos.
 
Punto Final
Dicen que la política es tan fea que si se la adjetivas a madre, se convierte en suegra.

PABLO TORRES CORPUS

torrescorpus@hotmail.com

Publicado en Imagen 17 de febrero de 2010, Zacatecas, Zac.

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