2010 ¿la insurrección? y Punto Final.

Desde antes que 2010 naciera, diversas y abundantes opiniones convertidas casi en profecías, anunciaban, predicaban y hasta invitaban a la gran insurgencia nacional que este año ocurriría por los ancestrales agravios, por las alzas y desde luego por ser 2010, centenario de la revolución, bicentenario de la independencia.

Sorprende ver como políticos, analistas y hasta académicos se frotan las manos y ansían un estallido social de grandes dimensiones, donde las masas se lancen contra el gobierno estatal, federal o municipal y lo derroquen, tomando el poder ahora sí para los desprotegidos aunque los administradores del “nuevo” gobierno sean los políticos de carrera que llaman a la desobediencia y levantamiento armado.

Los agoreros del estallido además de los lugares comunes del discurso político, señalan la “infranqueable” coincidencia del tiempo, estallidos en 1810, 1910 y ahora como obligación en 2010.

Como en guión fílmico, cada 100 años el país tendría que convulsionar a plomazos para rescatar la más sana y pura de las ideologías y los más nobles sentimientos nacionales.

Quienes añoran una insurrección olvidan o ignoran que los grandes movimientos violentos del país no se han dado con la precisión centenaria que argumentan y que presentan casi como obligación social del mexicano.

Para no ir más atrás, de 1810 a 1910 los estallidos sociales han sido tan irregulares como el calendario electoral, cada elección acababa bañada en sangre, aun y cuando fuesen comicios internos o extraordinarios. Mientras el Presidente o Gobernador en turno medio gobernaba lo más común eran las amenazas de violencia y la lucha encarnizada por el poder aunque fuera efímero. El pilón de la permanentemente en lucha conservadores contra liberales y escoceses contra yorkinos, elevaba la tensión social.

En lo externo e interno constantemente hubo estallidos ya fuera contra extranjeros o contra “paisas”. Guerras con Estados Unidos que ocurrieron 38 y 44 años después del inicio del movimiento independentista; o la guerra de Reforma de 1857; los constantes intentos o invasiones armadas al país por parte de ejércitos gringos, franceses y belgas.

En 1876 y sin precisión en el calendario vino la revolución Tuxtepec y hasta 1910 decenas de “incendios” sociales a lo largo y ancho del país.

Luego en 1910 inician las revoluciones, la electoral de Madero, la vengativa contra Huerta;  la civil – “medio social” de Obregón, Carranza, Zapata y Villa.

Después sin coincidencias cronológicas ocurren las rebeliones de los “barbaros de Sonora” y los generales que reclamaban en todo el país la recompensa por sus servicios revolucionarios o el respeto de sus cacicazgos. Todo previo a la Cristiada y sus miles de muertos.

Posteriormente los constantes movimientos comunistas, sinarquistas; ligas guerrilleras, guerra sucia, movimiento estudiantil del 68; el movimiento zapatista y lo que se acumule que constantemente anunciaban y en el peor de los casos consumaban hechos violetos de considerable escala.

Punto Final.
Si te dan una cachetada ¿pones la otra “Mejía”?…

PABLO TORRES CORPUS

(PUBLICADO EN IMAGEN, Zacatecas 20 enero, 2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s