“Zacatecantros” y Punto Final

La agresión contra Salvador Cabañas sacudió a la opinión pública y despertó los buenos deseos.

Aunque buena parte de las autoridades del Distrito Federal sabían de las irregularidades, nadie se acordó de verificar o regular antros, giros negros y restoranes.

Una “vez baleado el niño” acordaron activar mega operativos de revisión y elevar el control.

 En medio del alboroto, con entusiasmo declarativo diputados, regidores y autoridades de protección civil se pronunciaron por establecer revisiones a antros, tugurios, similares y conexos. El pronunciamiento se enfrió, ojala y no necesitemos un “cabañazo” para mejorar la seguridad antrera.

Pese a distancia geográfica y económica, Zacatecas no canta mal las rancheras, la corrupción y atropellos en los “zacatecantros” es cosa común.

Sin ser inspectores o promotores de los derechos humanos, todos los que hemos acudido a un antro hemos palpados y/o padecidos las faltas mencionadas.

Desde que se llega al lugar los “valet parking” prácticamente obligan a entregar el coche para estacionarlo y solo eso, por que al entregar el auto nos dan una tarjeta numerada con una extensa leyenda aclarando que pase lo que pase ellos no se hacen responsables.

Se puede ignorar el servicio y estacionarlo por cuenta propia, so pena de que al regreso lo encontremos rayado, por no haber tomado el servicio.

Luego es un suplicio entrar, aunque el lugar permanezca solo, al exterior se hace esperar a la gente a fin de aparentar el éxito del lugar, se discrimina sin recato. ¿Quién no ha padecido al cadenero prepotente que selecciona quien ingresa?

 Para los que se ostentan como miembros de la delincuencia organizada, funcionarios de “alto” nivel o nietos del Rey Juan Carlos, es más fácil acceder y ni siquiera son revisados (dónde he visto eso, dónde).

 Si se logra entrar hay comprar botella para conseguir mesa; en el peor de los casos (Feria, días festivos) hay que pagar por la mesa y en cuanto la asignan, ordenar botella, las cervezas o bebidas menores no dan derecho a tener mesa.

 Adicionalmente se tiene que dar la propina, sino es que el mesero se la cobró a lo “chino”. En cuanto se acaba la bebida hay que pedir más sino se pierde la mesa.

 Otro tormento es ir al baño, y es que los antros que regularmente presentan sobrecupo, solo cuentan con 5, 6 tazas o inodoros para atender en el mejor de los casos, a centenas de personas.

 Ni que decir de los precios o que el principal nicho de mercado son menores de edad. O de las broncas que aunque ocurran dentro del antro nunca son reportadas para evitar problemas, los broncudos simplemente son echados a la calle a que se sigan dando.

 Se entiende que a calor de las copas los pleítos siempre aumentan, lo que no se puede entender ni tolerar son las omisiones que permiten que gente armada y sin escrupulos transite libremente, sintiéndose protegida por el halo de impunidad que permite atentar contra la vida de personas sin que nada pase.

Lo que pasa al interior de los antros y con sus servicios es una responsabilidad compartida entre autoridad y propietarios.

¿Usted han visto o padecido irregularidades en los “zacatecantros”?

 No se necesita una agresión armada para demostrar que hay cosas que andan mal.

Punto Final
“Es el PT y no el Sol (azteca) quien dará luz al DIA en Zacatecas”.

 PABLO TORREES CORPUS

El Alacrán, Jerez; Imagen Zacatecas, 3 febrero 2010.

http://www.twitter.com/torrescorpus

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