Los “Fanéticos” y Punto Final

Alvin Toffler, connotado prospectólogo señaló en 2001 que el mayor reto que enfrenta la humanidad es el de combatir los fanatismos.

En su momento la afirmación me pareció brillante, pero cada día que pasa compruebo que es verdad preocupante.

Nada más peligroso para la convivencia que el fanático capaz de todo en pos de defender su verdad “única y valida”.

Y es que el fanatismo enajena, exacerba las pasiones y vuelve al individuo zombi incondicional de la idea u ocurrencia que le han dicho debe defender para salvar al mundo.

Así cualquier tema, causa o idea es propicia para crear fanáticos, cuyos rasgos son siempre la discriminación contra quien no creé o piensa como él; la argumentación sistemática de los dogmas y discursos que defiende, la imposibilidad para debatir, el generalizar a los opuestos; la violencia cuando las ideas rebasan sus creencias y sobre todos y todo la ignorancia.

Los fanáticos que por fortuna son minoría, son lo que por desgracia ponen en riesgo la convivencia de la mayoría su pacto social, los fanáticos son los que denigran socialmente a la idea, institución o práctica que dicen defender.

A la iglesia católica no la ponen en riesgo los millones de ciudadanos que acuden a misa y cumplen con sus deberes religiosos o los sacerdotes caritativos, la ponen en riesgo el puñado de zombis que creen tener comunicación directa con Dios y en su nombre linchan, calumnian o agreden a quienes no están en su extremo.

El trabajo y buenas acciones de millones de religiosos se merma por la pasión exacerbada de los que son más papistas que el Papa.

La grandeza de la iglesia la opacan aquellos ignorantes que no sabe que la regla de oro radica en amar al prójimo como así mismo, que desconocen que la tolerancia, el respeto y diversidad son pilares de su creencia y filosofía de su redentor.

La grandeza del Estado Laico la reducen en la apreciación aquellos que no sabes que el Estado Laico reconoce democráticamente la existencia de instituciones de fe.

Tan malo es un Estado religioso como un Estado ateo, el Estado soviético intentó ser ateo con funestas consecuencias, guste las religiones son una necesidad social, ojo una necesidad pero nunca una obligación.

Los conflictos que la mayoría padecemos siempre los generan las minorías de fanáticos, ellos son los que promovieron y ejecutan los genocidios, los exterminios, las inquisiciones, las guerras; los atentados, las agresiones.

Los fanáticos nos ponen en peligro porque teniendo la misma o mayor capacidad de acción tienen menor capacidad de raciocinio y mucha menos tolerancia.

Un “fanático” tolerante es un comprometido.

La pasión sin tolerancia es fanatismo.

Punto Final

Creo que el diablo sí existe, Guadalajara “tiene” al Chicharito y a Jimena Navarrete,  pero también tiene a Emilio y a Juan Sandoval.

PABLO TORRES CORPUS

25 agosto 2010. Imagen

torrescorpus@hotmail.com

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