La Nueva Revolución y Punto Final

Constantemente oímos hablar sobre revoluciones, cuando escuchamos esta palabra de origen latino de inmediato pensamos en armas, en guerras civiles, pero a pesar de las muertes y cambios políticos, económicos y sociales que la revolución violenta genera hay otras revoluciones más poderosas, que cambian de forma definitiva, no sólo un país o Estado, sino el mundo entero, estas revoluciones son las revoluciones tecnológicas, y actualmente se está gestando una nueva.

Vivimos en la sociedad del conocimiento, en un mundo donde ya no es suficiente tener recursos naturales -oro, petróleo, uranio, trigo o ganado- para obtener riquezas, los actuales países ricos son lo que venden más conocimiento, es más el hombre más rico del mundo William Gates no vende ni oro, ni plata, ni petróleo, ni nada que se pueda tocar, vende programas para computadoras, ideas cosas que no podemos tocar, nadie ha tocado un Office, o Windows.

Carlos Slim ha obtenido la mayor parte de su riqueza vendiendo servicios, cosas intangibles como transmisión de datos, Internet, servicios pues.

En México quienes hablan el lenguaje genético o el lenguaje intelectual no tienen muchos incentivos para quedarse, ya que no existe apoyo para los “cerebros”. Y si México como país o los tiene ya ni hablar de Zacatecas.

Los países que no le pongan atención a sus recursos humanos, a su educación, a su gente que puede generar patentes, ideas, empresas acabarán marginados y sumidos en la pobreza como tristemente nos está ocurriendo.

Lo que importa hoy son las mentes, la educación, la ciencia, lo que importa que esas mentes puedan proteger y vender conocimientos al resto del mundo.

La información genética mundial es explotada principalmente por Estados Unidos, en un 50 por ciento, Japón, con 17 por ciento, y Reino Unido, en 10 por ciento, mientras que en el resto de Asia, África o América Latina ningún país aprovecha más del 1 por ciento de la información de las bases de datos más grandes del mundo, que además son gratuitos.

La mayoría de los datos genéticos no son ni escasos ni costosos; casi cualquier persona con una conexión a internet puede tener acceso a ellos.

La cantidad de datos provenientes de la genética supera decenas de veces el acervo almacenado en papel de la biblioteca más grande del mundo.

 Tan sólo un buen laboratorio de biología molecular o de genética en Estados Unidos crea cada mes el equivalente a 8 veces la colección impresa de la Biblioteca del Congreso estadounidense.

La clave del desarrollo socioeconómico actual es el conocimiento y en la medida en que México no lo produce no es sorprendente que seamos cada vez más pobre.

El conocimiento es la gasolina básica de la economía moderna, en 1975, un coreano ganaba la quinta parte de lo que percibía un mexicano. Hoy, el coreano promedio es tres veces más rico que el mexicano.

La diferencia, que ellos pusieron atención a la educación de los niños y a la ciencia.

PUNTO FINAL.

Las revoluciones con machetes caducaron hace décadas.

PABLO TORRES CORPUS

torrescorpus@hotmail.com

(IMAGEN, Zacatecas  22 abril 2009)

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