Narcopreventivas y Punto Final.

Cotidianamente sabíamos de las queja y señalamientos de corrupción e infiltración del narco con y en las policías municipales de otros estados.

Pero para nuestra desgracia, esa realidad ya nos alcanzó en Zacatecas y esta empezando a rebasarnos.

Los señalamientos contra las policías municipales abundan en platicas informales, medios e internet que se ha vuelto un conducto de desahogo emocional ciudadano, todos los que usamos la red hemos recibido “cadenas” con acusaciones en contra de las gendarmerías municipales, algunas hasta dan nombre, “santo y seña” de los supuestos abusos.


Los principales municipios del Estado son los que más quejas (y rumores en el mejor de los casos) acumulan, sin embargo es Villanueva dónde desde hace meses se han encendido los focos rojos.


Lo ocurrido en dicho municipio nos obliga a pensar en la efectividad de los municipios como garantes de la seguridad y en las funciones reales de sus policías que han perdido la confianza de los ciudadanos.


De ninguna manera avalamos, ni justificamos las narco infiltraciones en las policías municipales, pero si las entendemos, obedecen a una lógica de costo-beneficio para la delincuencia y son resultado del franco deterioro que como institución tiene el municipio.


Para que el narcotráfico funcione requiere el apoyo y/o complicidad de alguna autoridad y sus cuerpos de seguridad y es mucho más fácil y barato asustar, corromper o “ajusticiar” a un preventivo municipal que gana cuatro mil pesos (o menos) al mes que al agente estatal o federal que nominalmente le dobla o triplica el sueldo.


Es más fácil para los delincuentes someter a un grupo de 15 o 42 policías municipales mal armados con escasa autoridad en una demarcación, que a 500 estatales o mil federales con refuerzos mejores armas y compañeros diseminados en una región.


Resulta más fácil corromper al uniformado con sobrepeso, que solo tiene 5 años promedio de escolaridad que al gendarme de academia.


Se facilita más asustar o amenazar al municipal que trabaja sin capucha, que vive de manera permanente en el pueblo y que rápidamente se puede localizar, que al federal encapuchado que solo esta de paso en la región y así, piense en las debilidades de las policías municipales respecto a las estatales o federales que no están exentas de corrupción pero es más difícil que se sometan plenamente como las municipales.


Las policías preventivas desarticuladas, con poca preparación y pésimamente pagadas son una barata y atractiva tentación para la delincuencia organizada, sobre todo si tomamos en cuenta que el primer eslabón de la relación sociedad – gobierno, es y está en el municipio.


Ante esta crisis muchos gobiernos estatales incluyendo el nuestro buscan dotar de mejores armas, patrullas y equipos a los municipios, pero dado el panorama y el grado de infiltración del narco en las preventivas municipales, vale la pena preguntar ¿si con esta no se estará equipando indirectamente a la delincuencia organizada? ¿sino se les estarán subsidiando la vigilancia, pitazos y rondines a los delincuentes?.


PUNTO FINAL.

Nahle, Nahle, Nahle, no pierdes el tino…

PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com

Cuatro febrero 2009, IMAGEN, Zacatecas.


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