EL PRESTIGIO PESIMISTA Y PUNTO FINAL.

pesiA la simple pregunta de cómo esta, las respuestas comunes son: ps estamos, ahí pasándola; más o menos, mal, de la fregada; batallando.

El quejarse es cosa de todos los días. Durante las campañas la estrategia básica es siempre sacar lo peor del gobierno pasado, del enemigo. El discurso común es señalar los problemas, dificultades y deficiencias ya sea para demostrar sensibilidad o conocimiento.

Es políticamente incorrecto ser optimista. En la academia, el escepticismo se ha confundido con el pesimismo, en investigaciones sobre todo sociales el optimismo genera duda, el ser pesimista da cierto prestigio.

Hoy que iniciamos un año lleno de pesimismo y fatídicas estimaciones me topé con un ensayo de Federico Reyes Heróles que dejando las estimaciones y con cifras de fuente hace un llamado al optimismo señalando que el primer censo de la Nueva España (1790) contó 4.6 millones de habitantes; el de 1910 registró 15.1 millones.

En 2010 seremos 110 millones. Para 1790 el 91% de los mexicanos vivía en el campo, hoy solo el 25%, no es secreto que la mayor posibilidad de prosperidad económica y social esta en la ciudad. Viruela, el paludismo, la fiebre, difteria, tétanos, sarampión, paperas, rubéola y tosferina mataron a decenas de millones de mexicanos, hoy las que no están erradicadas están controladas.

En 1810 el 99 por ciento eran analfabetos; en 1910, 72 de cada 100 y actualmente el 92% sabe leer y escribir, no se desconocen las fallas educativas, pero se reconoce el avance. Para 1910 existían 75 universidades en todo México, son casi 3,500 universidades plurales.

Hacia 1810 el ingreso per capita de los mexicanos era de 73 a pesos de hoy. Los extranjeros eran dueños del 85 por ciento de la planta productiva. Hacia 1910 el ingreso per cápita era de 132 dólares (a pesos de hoy), el 97% de la propiedad privada se concentraba en 800 familias.

Hoy nuestro ingreso per cápita es de 8,958 dólares. En 1879 se instaló la primera planta eléctrica en México, hoy el 96% de los hogares cuentan con energía eléctrica.

Quiero entender que somos pesimistas porque todo marcha bien o mas o menos bien, si fuese al revés tal vez fuésemos más optimistas. No debemos caer tampoco en el optimismo “happy face”, en lugar de quejarnos por todo debemos celebrar lo bueno sin olvidar lo malo.

Tiene razón Joaquín Sabina que: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.

PUNTO FINAL.

Hablando de pesimismo y escepticismo, el jueves fui a pagar la tenencia a un kiosco electrónico, al momento de hacer el cargo el kiosco falló y me hizo el cargo a la tarjeta de crédito y no imprimió recibo.

Lo primero que pensé fue en que ya había “bailado” y lo mucho en que batallaría en aclarar el problema. Con eficiencia sorprendente después de una llamada y un par de días me resolvieron el problema, Finanzas y la Contraloría me dejaron de a “seis”.

PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com

(IMAGEN, EL ALACRAN, ZACATECAS, JEREZ, 21, 25 ENERO 2009)

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