Los Malqueridos y Punto Final.

Es obligación de quienes tenemos la oportunidad de expresarnos públicamente colaborar, señalar y en el mejor caso desmenuzar problemas sociales, en esta tarea y por su tamaño e importancia el gobierno en cualquiera de sus niveles es blanco permanente de la crítica, análisis y reflexión.
 
Con este contexto es común que la opinión publicada se enfoque o atienda principalmente los errores del gobierno, las puntadas o actitudes de sus protagonistas que siempre darán tela para cortar.
 
Así, señalar un acierto o éxito del gobierno o sus funcionarios se ha vuelto políticamente incorrecto, hacerlo genera las más variadas suspicacias, quien lo hace de inmediato es señalado como “vendido, chayotero o aliado”. Tal vez el número de errores “oficiales” supere los aciertos, por eso se les dedica mucho más tiempo y espacio, al numero de errores.
 
A las actitudes sangronas, errores, inclinación por señalar solo lo malo y en muchos casos la mala estrategia de comunicación social debe sumarse el síndrome del “malquerido” que padecen algunos funcionarios como el Secretario de Estatal de Finanzas Jorge Miranda Castro y el Secretario de Hacienda Agustín Carstens Carstens quienes que pese a su esfuerzo, trabajo y buenos resultados son pobremente reconocidos. En cambio al mínimo resbalón son apabullados por gente que muy poco “intelige” de de economía o finanzas.
 
Jorge Miranda tuvo la visión para requerir un millonario préstamo justo antes de que iniciara la crisis financiera mundial, cuyo principal problema radica en la falta de liquidez, efectivo, “cash”.

Con el polémico empréstito el Secretario de Finanzas aseguró efectivo para importantes obras con intereses más bajos y condiciones de pago mucho más benévolas que las que existen ahora que la tasa de interés se ha disparado y las condiciones bancarias son leoninas.

Adicionalmente Miranda Castro tuvo los argumentos técnicos y tacto político para sacar el histórico presupuesto de egresos en tiempo record, dejando a los diputados locales sino contentos, si conformes.
 
Agustín Carstens tuvo el talento y visión económica para rescatar el gasto federal en 2009 al “asegurar” en el mercado de derivados el precio del barril de petróleo en al menos 70 dólares.
 
Esta acción es un acto de heroísmo financiero que salvó un presupuesto desahuciado por la caída del precio, salvó a los gobiernos estatales y federal de un colapso en sus ingresos, lo que habría empeorado la crisis financiera y puesto en apuros la estabilidad social en buena parte del país.
 
Carstens consiguió un presupuesto acorde a las circunstancias en un congreso de 500 diputados divididísimos por el partido, grupo y hasta región.
 
A pesar de estos hits político-financieros poco se ha reconocido la labor del par de Secretarios, que de haber ocurrido lo contrario hubieran sido linchados.

El éxito de ambos funcionarios se debe a que actuaron siguiendo la lógica financiera y no la emoción política, pese a que uno es parte de un gobierno de “izquierda” y otro de uno de “derecha”, comprendieron lo que hace años dijera el artífice de la China moderna, Deng Xiaoping “qué importa que el gato sea blanco o negro, lo importantes es que cace ratones”.
 
PUNTO FINAL.
Feliz Navidad.

PABLO TORRES CORPUS
torrescorpus@hotmail.com
(17-22 diciembre 2008, IMAGEN, El Alacrán, Zacatecas, Jerez)

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