Los Malos, los Malditos y Punto Final.

 “La libertad no es algo inherente al hombre, está definida por sus acciones y sobretodo por sus decisiones”
Fernando Savater.

 

Malos, malditos, son definiciones del diario, de uso común que por su misma cotidianeidad muchas veces no ubicamos en su justo contexto y usamos indiferentemente.
 
Si queremos decir que alguien es o actuó con nocividad, perversidad, falta de bondad o dañinamente lo llamamos malo o maldito.
 
ANTECEDENTES.
Sin embargo cada uno de las palabras referidas guarda diferencias sustanciales entre si, no es lo mismo en la forma y mucho menos en el fondo, malo que maldito, y es Fernando Savater uno de los filósofos que con mayor facilidad y agudeza ha descrito estas sustanciales diferencias en un libro titulado precisamente así, “Malos y Malditos”. Publicado en 2004, este libro es una amena y practica guía para identificar y diferenciar a los malos de los malditos.
 
Para Savater es muy importante distinguir a los malos de los malditos, puesto que a lo largo de la historia y en el futuro estaremos rodeados, viviendo y conviviendo con malos y malditos y lo más seguro es que en algún momento de nuestra vida seremos enemigos o adversarios de alguien y tal vez, seamos o hayamos sido malditos o peor aun, malos.
 
CONCEPTOS.
Espléndidamente Savater define.
MALOS: Son aquellas personas que se han creado o formado a sí mismos y por tanto han tenido acceso a enorme cantidad de información; son aquellas personas cultas, preparadas que saben en que consiste en bien y el mal, que por su preparación tienen la capacidad de entender lo que es bueno y malo, lo que afecta a sí mismo y a los demás; los que identifican a la perfección las buenas y malas acciones.
 
Los malos son aquellos que conociendo el bien y el mal, con plena libertad ha elegido actuar con perversidad, obrar de mala fe, afectar o intentar afectar a segundos y en el peor de los casos a terceros.
 
Los malos son los que conociendo las características de la ética han decidido y preferido actuar sin ella. Son los que han incorporado el mal como parte de su vida.
 
MALDITOS. Son aquellos que actúan con maldad, pero que a diferencia de los malos se comportan así porque no tienen elección, porque no conocen otra forma de vida.
 
Los malditos son los que actúan con dolo pero no por elección sino porque no les queda de otra.
 
Los malditos son aquellos que no tuvieron la oportunidad y libertad de elegir si actuaban para bien o para mal, son los que no han conocido las características del bien y el mal, por lo tanto no han podido elegir si obran para bien o para mal.
 
EJEMPLOS.
Un maldito pudiera ser aquella persona que con su áspero y vulgar lenguaje y forma de expresarse ofende a los que los escuchan, leen o atienden.

 
Por ejemplo, un político “silvestre” que en sus discursos se refiera a las mujeres como viejas, a los tontos como pendejos o a los estrictos como mamones y así por el estilo, seguramente incomodará a muchos de sus oyentes.
 
Aunque socialmente este tipo de expresiones sean reprobables, el político “silvestre” las menciona sin saber hasta que grado ofende o incomoda y no lo sabe simplemente porque el siempre ha vivido utilizando esos conceptos, es parte del lenguaje primario de su entorno. 
 
Este político que dicta discursos con palabras altisonantes no se incomoda y habla así, con cierto candor porque no conoce otra forma de expresar, creció a puros chingaos y para él es perfectamente normal decir pinche, wey, etcétera.
 
Este hombre o mujer no tuvo oportunidad de elegir que lenguaje utilizaría porque simplemente no conoce otro, su léxico se reduce al mundo de los chingaos. No se le puede exigir o pedir algo que no tiene.
 
MALOS.
Un malo pudiera ser aquella persona con su áspero y vulgar lenguaje y forma de expresarse ofende a los que los escuchan, leen o atienden.
 
Por ejemplo, un político “docto” que en sus discursos se refiera a las mujeres como viejas, a los tontos como pendejos o a los estrictos como mamones, este malo al igual que el maldito seguramente incomodará a muchos de sus oyentes.
 
Pero el malo a diferencia del maldito habla así se expresa de manera vulgar con el claro y definitivo propósito de ofender a quienes lo atienden, leen o a los que se refiere.
 
El malo a diferencia del maldito si conoce distintas formas de expresión y teniendo pleno conocimiento elige la peor, pero no para divertir o amenizar sino para ofender o herir, o al menos intentarlo.
 
El malo no usa chingaos para darle fuerza al lenguaje, amenidad a la platica, lo hace para incomodar a los destinatarios de su mensaje.
 
Ese político docto que busca ofender con el lenguaje tampoco se incomoda con lo vulgar porque esa es su intención lastimar y entre más ofenda mejor. A diferencia del maldito si conoce distintas formas de expresarse.
 
Este hombre o mujer si tuvo oportunidad de elegir que lenguaje utilizaría, su léxico no se reduce al mundo de los chingaos. Es lastimoso que pudiendo elegir libremente haya optado por lo peor.
 
PUNTO FINAL.
Felicidades a la Dra. Ma. Esther Lozano Muro y al Teniente Coronel Joaquín Esquivel Guzmán por sus nuevos encargos, somos muchos los que les deseamos éxito por el bien de Jerez.
 
PABLO TORRES CORPUS.
torrescorpus@hotmail.com 

(Publicado el siete de diciemebre en El Alacrán, Jerez, Zac.)

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