La Otra Migración y Punto Final.

La migración económica y el supuesto del regreso masivo de emigrados ha ocupado amplios espacios mediáticos, durante las ultimas semanas mucho hemos hablado y escrito sobre este tipo de migración, pero hemos dejado rezagada la otra migración, la más nueva, la migración del miedo.

 

Poco se ha hablado de este reciente fenómeno, tal vez por el mismo miedo, porque no existen estadísticas ni conteos oficiales, porque el tema es políticamente incorrecto, sin embargo los estragos comienzan a ser visibles en la sociedad. Parece que en todo el estado hay éxodos temeros, aunque es más visible en las pequeñas localidades-

 

Todas las migraciones se originan por deficiencias o “faltas”; falta de apoyo, falta de seguridad, falta de garantías; en México la tradición migratoria ha tenido su principal causa en la falta de empleo, Zacatecas y sus más de cien años de migración laboral continua son excelente ejemplo.

 

Históricamente la migración laboral ha tenido su base social en personas de escasos recursos económicos y educativos, en los que no pudieron modernizar la parcela o el changarro; en lo que no pudieron poner el negocio o que por su condición no accedieron a la educación o lo hicieron parcialmente y por tanto, no pudieron obtener un empleo que les permitiera una vida decorosa.

 

Durante mucho tiempo se pensó que la migración era una práctica exclusiva de los más desposeídos y en un extremo de los genios, académicos o cerebritos que no encontraban forma de desarrollar su potencial en casa.

 

En contraste la mayoría de los que podían estudiar, obtener un empleo, poner un negocio y vivir al menos regularmente se quedaban en el lugar de origen por los nexos sociales y económicos que desarrollaban.

 

Era difícil encontrar personas que obteniendo en algún grado éxito económico abandonaran el lugar de origen, el amor a la familia y apego al terruño, reforzado por amplios y poderosos vínculos económicos hacían más difícil el destierro voluntario.

 

Desgraciadamente esta tendencia se empieza a modificar escandalosamente y cada día vemos que más personas de éxito económico abandonan el lugar de origen por miedo a la extorsión, al levantón, al robo.

 

Todas las migraciones son dolorosas, pero en estrictos términos económicos es bastante lamentable la migración de personas que venciendo todos los obstáculos generan riqueza y que por miedo perder la vida, la libertad o el patrimonio emigran.

 

Es lamentable porque en muchos casos cierran sus establecimientos, dejan de generar empleos, de pagar impuestos, en fin, de gastar e invertir en su pueblo y estado.

 

Muchos cálculos se han hecho sobre las consecuencias de un supuesto regreso masivo de emigrados, pero nadie ha contabilizado los costos de la emigración de los pudientes.

Mucho hemos oído y leído sobre el dinero, programas y acciones que atenderán a los emigrados laborales que regresan por la crisis financiera.

 

Muy poco sobre programas y acciones para atender a los que quieren irse por la crisis de inseguridad.

 

La crisis de inseguridad a diferencia de la financiera ya ha golpeado brutalmente a la economía real con efectos terriblemente nocivos.

 

PUNTO FINAL.

BILD, el diario más leído y poderoso de Alemania publicó el pasado miércoles: “¡Sensación!. Un médico de Berlín cura a un enfermo de sida. La humanidad esperaba este acontecimiento. Por primera vez un paciente ha sido curado en Berlín.

 

El hematólogo, Gerd Hütter del hospital Charité, transplantó médula ósea a un paciente. El resultado: Desde hace dos años, el virus mortal desapareció de la sangre del paciente”.

Según la publicación hace dos años, cuando el hematólogo de 39 años empezó a tratar de una leucemia a un estadounidense de 42 años que vive en Berlín. Pero el paciente tenía un problema: su sangre estaba infectada con el virus mortal.

 

Hütter examinó a 80 donadores compatibles con el paciente y, con el resultado archivado en el disco duro de su computadora, eligió la muestra nr. 61, que correspondía a un individuo con una mutación genética heredada de sus padres que le hace inmune a las cepas del VIH.

 

La mutación, conocida como célula CCR5, actúa como barrera al virus y solo se encuentra en el 1.5 por ciento de la población europea. En África, América del Sur y otras latitudes no existe.

 

Antes de llevar a cabo el transplante, el equipo médico ordenó al paciente que dejara de ingerir los fármacos antirretrovirales y le advirtieron que el tratamiento debería ser reiniciado después del transplante.

 

Dos años después del transplante, el paciente sigue recuperándose del tratamiento contra la leucemia, pero el virus nunca más volvió a dar señales de vida en su sangre.

 

Este tratamiento podría ser el éxito científico más importante de los últimos cincuenta años.

 

PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com

(12-16 Noviembre 2008, IMAGEN, El Alacrán).

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