LÍNEAS LOPEZVELARDEANAS Y PUNTO FINAL.

Yo reconozco mi osadía
de haber vivido profesando
la moral de la simetría.
R.L.V.

Con la promesa oficial de que anualmente se entregará el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde en esta ciudad y los festejos del poeta a ciento veinte años de su muerte, resurge en la memoria colectiva la imagen de este genio de la literatura que durante décadas hemos presumido y aprovechado en todo lo intangible posible, pero que poco afán hemos puesto en promover o los frutos materiales que nos heredó. Una casa- museo cerrada.

Otro descuido, quizá más grave es el hecho de que solo “vendemos” y promovemos a Ramón López Velarde como el poeta de la Patria, olvidando la riqueza de su poesía lírica, más abundante y más arrebatada que la composición épica.

Tratando de rescatar esa poesía intima, pasional, de arrebato y hervor sanguíneo dedicamos este espacio a varios fragmentos que particularmente creo son los mejores de la lírica lopezvelardeana.

Tierra Mojada.
Tierra mojada de las tardes olfativas
en que un afán misántropo remonta las lascivas
soledades del éter, y en ellas se desposa
con la ulterior paloma de Noé;
mientras se obstina el tableteo
del rayo, por la nube cenagosa…
Zozobra, 1919.

A la Gracia Primitiva de las Aldeanas.
Hambre y sed padezco: Siempre me he negado
a satisfacerlas en los turbadores
gozos de ciudades —flores de pecado—.
Esta hambre de amores y esta sed de ensueño
que se satisfagan en el ignorado
grupo de muchachas de un lugar pequeño.

La Sangre Devota, 1916.
La Doncella Verde.
¡Oh doncella, que guardas los suspiros más graves
del hombre, como guarda un llavero sus llaves:
un relámpago anuncia que el instante se acerca
en que tiñas de ti las aguas de mi alberca,
y a tu paso, fosfórica e inviolable mujer,
mi corazón se abre, pronto a reverdecer!.

Zozobra. 1919.
La Ascensión y la Asunción.
Vive conmigo no sé qué mujer
invisible y perfecta, que me encumbra
en cada anochecer y amanecer.

El Son del Corazón. 1932
Transmutase mi Alma…
Transmutase mi alma en tu presencia
como un florecimiento,
que se vuelve cosecha.

Zozobra, 1919.
Mi Villa.
Si yo jamás hubiera salido de mi villa,
con una santa esposa tendría el refrigerio
de conocer el mundo por un solo hemisferio.

Tendría, entre corceles y aperos de labranza,
a Ella, como octava bienaventuranza.

Quizá tuviera dos hijos, y los tendría
sin un remordimiento ni una cobardía.
Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo,
el niño iría de luto, pero la niña no.

¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora,
una granada roja de virginales gajos,
una devota de María Auxiliadora
y un misterio exquisito con los párpados bajos?

El Son del Corazón, 1932.
Tu Palabra más Fútil…
Magdalena, conozco que te amo
en que la más trivial de tus acciones
es pasto para mí, como la miga
es la felicidad de los gorriones.

Zozobra,1919.
A las Vírgenes.
¡Oh vírgenes rebeldes y sumisas:
convertidme en el fiel reclinatorio
de vuestros codos y vuestras sonrisas
y en la fragua sangrienta del holgorio
en que quieren quemarse vuestras prisas!…

¡Vírgenes fraternales: me consumo
en el álgido, afán de ser el humo
que se alza en vuestro aceite
a hora y a deshora,
y de encarnar vuestro primer deleite
cuando se filtra la modesta aurora,
por la jactancia de la bugambilia,
en las sábanas de vuestra vigilia!.

Zozobra, 1919.
Idolatría
La vida mágica se vive entera
en la mano viril que gesticula
al evocar el seno o la cadera,
como la mano de la Trinidad
teológicamente se atribula
si el Mundo parvo, que en tres dedos toma,
se le escapa cual un globo de goma.

Zozobra, 1919.
Himeneo.
Resígnanse los novios
con subconsciente pánico,
al soso parabién
del concurso inorgánico.

El Universal Ilustrado, México, quince de junio de mil novecientos diecisiete.
¡Que Adorable Manía…!
Cuando se cansa de probar amor
mi carne, en torno de la carne viva,
y cuando me aniquilo de estupor
al ver el surco que dejó en la arena
mi sexo, en su perenne rogativa:
de pronto convertirse al mundo veo
en un enamorado mausoleo…

El Son del Corazón. 1932
Pureza.
He mirado indiferente el amor de otras mujeres
porque sólo tú no dejas el hastío de los placeres,
porque sólo a tu mirada temblorosa de pasión
se arrodillan las más puras ilusiones de mi infancia,
y quisiera saturar el marchito corazón
de tu alma de querube con la púdica fragancia.

Primeras Poesías. 1905-1912.
Flor Temprana.
Mujer que recogiste los primeros
frutos de mi pasión, ¡con qué alegría
como una santa esposa te vería
llegar a mis floridos jazmineros!

El Regional, Guadalajara, 24 de julio de 1910
PUNTO FINAL.
La diferencia entre lopezvelardeano y lopez vela aldeano. Un lopezvelardeano, lee, digiere, se alimenta. Un lopez-vela aldeano, hojea, fija y se desgarra. Un lopezvelardeano, disfruta, anhela, recuerda. Un lopez-vela aldeano, recuerda y anhela. Un lopezvelardeano, apaga su celular.

 

PABLO TORRES CORPUS.
torrescorpus@hotmail.com
El Alacrán veintidós de junio 2008
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