El Chococenso y Punto Final.

El asunto de los vehículos ilegales sigue causando revuelo entre funcionarios y legisladores que desde sus trincheras defienden posiciones políticas con armas jurídicas.

Los puntos de discordia entre los promotores y opositores del censo radica en si se debe o no cobrar por inscribirse en este padrón. Los promotores defienden el cobro aduciendo que la mayor parte del mismo servirá para gastos de ejecución y el resto para ampliar la recaudación estatal, hecho que traerá beneficios federales, ya que a mayor recaudación mayores participaciones.

 

Los opositores mencionan que lo que se demuestra es la voracidad del gobierno estatal, que es ilegal cobrar por el censo ya que “genera derecho y estratifica cobro”, que los ciudadanos que hagan el pago lo confundirán con una legalización.

 

Pero hay puntos poco mencionados e intrínsecamente relacionados a la justicia social, desarrollo económico y seguridad.

 

Por nobles que sean las causas y apremiantes las necesidades, quien compra y se transporta cotidianamente en un auto chocolate, esta en la ilegalidad.

 

Esta ilegalidad es una realidad en toda la entidad que el gobierno federal y estatal logísticamente no pueden y electoralmente no les conviene detener.

 

Es injusto para el ciudadano que compra vehículo nacional, paga tenencia y plaqueos se le obligue anualmente a cumplir por estar dentro de la ley, mientras que el dueño del chocolate no debe preocuparse por pagar ningún impuesto, ni siquiera por las infracciones y de pilón se les subsidie un censo que abona a la seguridad estatal y de los conductores de autos “derechos”.

 

El qué, comprar y conducir autos ilegales no les obligue a pagar ningún gravamen es un incentivo perverso para comprar y conducir en la ilegalidad, con el plus que genera el anonimato que en caso de incurrir en algún incidente o delito a bordo de un auto ilegal garantiza al conductor la impunidad.

 

Quienes se desgarran el alma por el nacionalismo deben saber o recordar que la riqueza nacional no solo se genera en un pozo petrolero, las armadoras, distribuidoras y agencias de autos nacionales también generan riqueza y los ciudadanos que compran autos legales y pagan el rosario de impuestos aportan importantísimas sumas al erario, si realmente quieren preservar la economía nacional deberían empezar por generar acciones que reviertan el perverso incentivo de tener un auto chocolate sin pagar impuestos.

 

Es obligación de la autoridad encontrar medias entre extremos sociales, el censo propuesto por la Secretaría de Finanzas es una media entre una realidad social, un marco jurídico incompleto y el concepto general de justicia social. Con el censo y las cuotas propuestas la compra y venta de chocolates no se detendrá, pero si habrá más seguridad y control en caso de siniestro.

 

PUNTO FINAL.

De la “voracidad” de los gobiernos por cobrar impuestos mejor ni abundamos, sino que me dicen del impuesto sobre nómina que castiga a los generadores de empleo o de la legalización patito del 2001.

PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com

(once junio 2008, IMAGEN)

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