EL EFECTO LIBANÉS Y PUNTO FINAL.

“Fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía, admirada: ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta”

Mateo 13, 54-58

 

México, D.F.- Pareciera una maldición para las personas, grupos, comunidades y sociedades poco competitivas que permanecen adormecidas durante décadas y solo despiertan cuando una persona, empresa o grupo llegan a la localidad y despliegan toda su capacidad.

 

Primero quisiera comentar que he llamado efecto libanes al conjunto de acciones y reacciones de competencia y “despertares” que ocurren en una sociedad o grupo conformista o poco innovador ante la llegada de una persona empresa o grupo altamente competitivo.

 

Este fenómeno bien pudo llamarse efecto Wal Mart, Soriana o Slim, pero para evitar publicidad gratuita o más promoción comercial decidí llamarlo efecto libanes en honor a los inmigrantes de ese país que a finales del siglo XIX y principios del XX instalaron en nuestro país centenas de comercios competitivos para la época y con innovaciones como el crédito, los “pilones”, variedad mercantil y descuentos. Estas novedades comerciales en mucho renovaron la actividad comercial de nuestro país y elevaron el espíritu competitivo.

 

ANTECEDENTES.

 

La inmigración libanesa tiene una tradición milenaria ya que descienden de los cananeos en su rama fenicia, que cuenta con una tradición migrante basada en su antiquísima vocación comercial. Debido a la riqueza que lograron acumular gracias a su afición comercial los ancestros libaneses padecieron el asedio y conquista de prácticamente todas las potencias mediterráneas y mediorientales.

 

Su expansión a gran escala ocurrió cuando abandonaron los territorios ocupados por el imperio otomano desde la caída de Constantinopla hacia mil quinientos dieciséis.

Después, los problemas religiosos y económicos que los libaneses tuvieron con los drusos y maronitas los hicieron huir de sus “regiones” en busca de hacer “la América”.

En México los primeros reportes que se tienen la la emigración libanesa datan de mil ochocientos ochenta y seis y señalan que los libaneses habían arribado primero a ciudades estadounidenses y posteriormente se instalaron en varios puntos de la república mexicana, poco después le agarraron el modo y arribaban directamente a ciudades como Xalapa, Madero, Tampico, Yucatán, etcétera.

 

 

Los primeros grupos que se asentaron en México tenían un perfil muy similar, eran jóvenes solteros hijos de campesinos que se empleaban como peones y en pequeño promovían el comercio, principalmente el ambulante puesto que no contaban con propiedades en nuestro país.

 

Mientras que en prácticamente todo México se consolidaban oligarquías mercantiles y los comercios establecidos no ofrecían ningún agregado a los clientes, los libaneses empezaron a innovar, ofertando sus mercancías de casa en casa y ofreciendo el crédito como una nueva opción de pago. Por si fuera poco también daban pilones y descuentos por compras al mayoreo, ante las ofertas libanesas y para no perder clientela muchos comerciantes mexicanos reaccionaron ofreciendo servicios y ofertas similares o superiores a los brindaban los extranjeros, propiciando con esto la sana competencia económica, dinamizando el comercio mexicano y “apapachando” a la clientela.

 

LOS ADORMECIDOS

Es por todos conocido que el letargo económico en el que nos encontramos se debe a que el gobierno en sus distintos órdenes no ha cumplido sus obligaciones en materia de política económica. Guiar la política económica, generar facilidades para que la sociedad genere riqueza brindar certidumbre jurídica y seguridad, son parte asignaciones gubernamentales ineficientes.

 

Pero en el adormecimiento económico de Zacatecas los ciudadanos también tenemos responsabilidad, no podemos culpar al gobierno del conformismo, ni del poco espíritu emprendedor, tampoco del desinterés por innovar, ante estas actitudes el gobierno poco o nada puede hacer.

 

Desgraciadamente en muchos casos para despertar el emprendedurismo y el afán de competencia entre los ciudadanos hace falta el efecto libanés.

 

Es lamentable que en los municipios y en la propia capital zacatecana haga falta que una empresa trasnacional, cadena nacional, franquicia o comercio local competitivo se instale para que los empresarios y comerciantes de casa se pongan las pilas y mejoren sus servicios y productos.

 

Hemos visto como en la capital y municipios zacatecanos los negocios locales no evolucionan hasta que llegan empresas competitivas a innovar y ganarse la clientela. Luego con holgada amargura aquellos que nunca se preocuparon por evolucionar se quejan de competencia desleal, desventajas, “robo” de clientela, capitalismo salvaje y un largo etcétera.

 

 

En Jerez ha sido necesario que se instalen las farmacias Guadalajara, Aurrera, mueblerías y distribuidoras para que el comercio local busque innovar y aun así seguimos siendo sumamente “respetuosos” de los horarios tradicionales, pase lo que pase, haya crisis o no se habre a las diez, se cierra a las tres, se reabre a las cinco y se cierra a las ocho, de lunes a viernes, los sábados no se abre y los más trabajadores abren de diez a una, los domingos de diez a cuatro.

 

Pero si alguna empresa llega y abre en horario corrido de ocho am a diez pm se le acusa de competencia desleal.

Ahora que se ha empezado a gestionar un desarrollo económico basado en el turismo, ojalá que para que los comerciantes y prestadores de servicios despierten y asuman otra actitud no sea necesario que restoranes, hoteles y comercios foráneos vengan a Jerez, se instalen, ofrezcan mejores precios y por ende se queden con la clientela.

 

CONCLUSIONES.

No son mayoría las empresas que innovan y evolucionan sin necesidad del efecto libanes, pero aquellas que lo hacen obtienen amplios beneficios y se encuentran en mejores circunstancias y herramientas para competir cuando las foráneas llegan. Las que se niegan a innovar simplemente quiebran y desaparecen.

 

Como en todo proceso competitivo hay ganadores y perdedores, en el efecto libanes ganan los de mayor adaptación, los que se deciden a competir y buscan innovar.

 

Los que pierden son como siempre los conformistas, los desidiosos, los pretextistas y los flojos. Y desde luego en medio de este efecto los consumidores nos beneficiamos por las mejoras en el servicio, los descuentos, las promociones e innovaciones.

 

PUNTO FINAL.

Algunas personas se han quejado o molestado por las obras de rehabilitación de las redes de agua potable y drenaje del centro, que si el polvo, que si se cerró la calle, que si el transito. Me pregunto cómo quisieran que se cambiaran las tuberías sin abrir calles o generar polvo, todo en la vida cuesta, (en especial cuando es gratuito).

 

PABLO TORRES CORPUS.

torrescorpus@hotmail.com

(El Alacrán, IMAGEN)

 

                                                                                         

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