MONSIVÁIS Y PUNTO FINAL.

“Carlos no es ni novelista, ni ensayista, sino más bien cronista, pero sus extraordinarios textos en prosa, más que la disolución de estos géneros son su conjunción. Un nuevo lenguaje aparece en Monsiváis, el lenguaje de un muchacho callejero de la ciudad de México, un muchacho inteligente que ha leído todos los libros, todos los comics, que ha visto todas las películas. Monsiváis, un nuevo género literario”.
Octavio Paz.

El pasado cuatro de mayo Carlos Monsiváis Aceves cumplió setenta años de edad y con el aniversario inició una larga serie de reconocimientos a unos de los escritores vivos más populares.

La perseverancia en la crónica chilanga y la catalogación de los mitos urbanos han hecho de Carlos un personaje casi omnipresente en los medios de comunicación, radio, televisión, prensa, cine y foros. El trabajo ininterrumpido de Monsiváis lo han hecho pasar de cronista de mitos urbano a mito de la crónica urbano.

Aunado a su trabajo, Carlos ha sabido venderse espectacularmente como icono izquierdo pop o izquierdo chic, los cabellos desaliñados, el lenguaje rebuscado, el refinado gusto por el cine, su insaciable sed de lectura y su conocimiento de los mitos, caos y productores de caos urbano lo convierten en el prototipo del intelectual de izquierda,

ANTECEDENTES.
Carlos Monsiváis Aceves nació en el seno de una familia protestante muy afecta a la lectura, desde muy pequeño su madre dedicó tardes y días a leerle cuentos e historias infantiles, costumbre que creó un estrechísimo lazo con su madre, un cordón literario, que en lugar de placenta tuvo y sigue teniendo letras. Al aprender a leer la madre se convirtió en facilitadora de literatura.

Muchos años después Monsiváis confiesa que la escuela le resultaba aburrida y un tanto ajena, aun así no dejó su instrucción “formal” y se matriculó en la facultad de economía y filosofía y letras de la UNAM donde se catapultó como joven inteligente, brillante y cultísimo.

Posteriormente sus buenas relaciones y fama de inteligente le permiten dar clases en Londres donde asegura sufrir un dilema vocacional pero gracias a una entrevista logra decidirse y regresa México donde se reencuentra con viejos amigos y hacer muchos nuevos cuates del altísimo circulo intelectual, entre lectura y “grillas” se da tiempo para visitar a Luis Buñuel, el Indio Fernández, Edmundo Valadés, Alfonso Reyes, Renato Leduc, Juan de la Cabada y Luis Cardoza y Aragón. Y desde luego con Salvador Novo amigo cercano y personaje venerado hasta estos días por Carlos.

Carlos desde los dieciséis años participaba en diversos medios de comunicación escrita y desde los dieciocho empezó a trabajar formalmente en el medio, en el cincuenta y seis entró a trabajar como secretario de redacción en la revista Medio Siglo, un año después y sin dejar Medio Siglo ocupa el mismo puesto en Estaciones, ambos los abandona en el cincuenta y nueve.

La primera crónica de Carlos Monsiváis ocurrió como tenía que ser en la Ciudad de Mèxico, ahí describió una marcha de protesta por el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala, a la protesta acudieron decenas de intelectuales de la época destacando por su imán colectivo Diego Rivera y Frida Kahlo.

Amigos de Monsiváis dicen que es de alto autoestima, sus detractores lo tachan de ególatra y el propio Carlos lo acepta, a los veintiocho años decide escribir su autobiografía para compartirle al mundo sus vivencias. Arranca la autobiografía diciendo: “acepté esta suerte de autobiografía con el mezquino fin de hacerme ver como una mezcla de Albert Camus y Ringo Starr”.

En el setenta y dos José Pages Llergo lo nombra director del suplemento «La cultura en México» de la revista Siempre!, ahí permanece hasta el ochenta y siete.

SALVADOR NOVO.
Se dice que Monsiváis era admirado y reconocido por muchos artistas e intelectuales del D.F. de los sesenta, pero no era aceptado en sus círculos de festejo y estudio íntimos hasta que Salvador Novo lo llevó a una cena a la casa de Dolores del Río donde fue presentado en “sociedad”.

La cercanía y afecto entre Salvador y Carlos fue evidente los unían la inteligencia, el bueno humor la sátira y muchas afinidades más pero los separan temporalmente las opiniones políticas, los une la literatura y el D.F., ejemplo claro de ese amor-capricho puede apreciarse en el homenaje póstumo que Carlos hace a Salvador con el libro Salvador Novo. Lo marginal en el centro publicado en dos mil.

La obra de Monsiváis no es desligable del hecho de que la crónica haya sido revalorada en el ámbito literario en México.

Si un elemento recorre toda la obra de Monsiváis es el humor ácido unido a la inteligencia crítica. Por ello, la ironía es una de las aristas fundamentales para entender sus textos. La ironía como crítica mordaz frente a la realidad intolerable pero también como regocijo ante el agravio o daño recibidos. Esto es claramente visible en otro de los géneros a los que acude con frecuencia Monsiváis: la sátira política. En su columna “Por mi madre bohemios” (que lleva décadas editándose en diversas publicaciones del país) compila declaraciones de políticos, empresarios, representantes de la iglesia y otros personajes de la vida pública, mofándose de su ignorancia o su visión limitada del mundo y exhibiendo la demagogia de las clases que gobiernan al país.

LIBROS Y PREMIOS.
Como Monsiváis ha escrito en decenas de periódicos, docenas de revistas; ha participado en cientos de foros, decenas de debates y ha generado miles de polémicas su obra como tal no puede rastrearse fácilmente, los artículos y ensayos sueltos han rebasado por mucho las compilaciones. Los libros publicados por Carlos rebasan los cuarenta, son básicos, interesante y amenos: Amor perdido, Los rituales del caos, Nuevo catecismo para indios remisos, Escenas de Pudor y Liviandad y Herencias Ocultas sobre el Liberalismo en México.

En lo particular aprecio y recomiendo Escenas de Pudor y Liviandad, porque a los quince años me llevó a recorrer antros, bailes, teatros y hasta congales defeños, supe que el exhibicionismo no es invención de la Tv, moderna, que los tables son la versión masificada, abaratada y elástica de los teatros y carpas con vedettes, bailarinas y dulceras.

Comprendí los cotorreos a “todas margaritas en el dancing” o lo que significaba el animante noa noa, en vivo desde Premier.

Herencias Ocultas sobre el Liberalismo en México, en el siglo XIX nos asoman a las disputas entre liberales, los acuerdos pre y post logia, los descalabros que los gigantes del liberalismo nos dieron, algunos de los cuales aún sangran.

En los premios poco se puede decir ha ganado casi todos los que en México se otorgan a más de cuatro doctorados Honoris Causa.

PARA TERMINAR.
Sobre Monsiváis se puede decir lo mismo y más de lo que él ha escrito, lucido, de excelente memoria, felinofilio, pero para los fines que hoy nos ocuparon podemos resumirlo como crítico sin resentimiento, irónico, sarcástico y burlesco, polemista y ante todo un lector profesional.

PUNTO FINAL.
Empresarios, funcionarios y habitantes de Fresnillo han emprendido una amplia y ambiciosa campaña de promoción y reposicionamiento comercial y ya abren de lunes a domingo, están dando cupones para estacionamiento, boletos para la rifa de electrodomésticos, descuentos permanentes y promociones a largo plazo. En Jerez se sigue cerrando en sábado y con horarios de cómodos. Al cabo nuestra economía crece como ninguna, nuestros ingresos superan la inflación, todos tenemos buenos empleos y no necesitamos el cochino dinero que corrompe.

 

PABLO TORRES CORPUS.
torrescorpus@hotmail.com

(El Alacrán veinticinco de mayo de 2008, Jerez, Zacatecas)

 

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